viernes, 26 de enero de 2024

40 los dioses son los culpables

 LA VERDADERA HISTORIA DE MEDUSA.

La verdadera historia de Medusa se revela con crudeza, una tragedia que se desarrolla en el seno de la mitología griega. Hace milenios, en el templo de Atenea, una joven llamada Medusa, sacerdotisa de la diosa, sufrió una violenta violación por parte del dios Poseidón. Este acto, no consensuado y atroz, desató la ira de Atenea, quien, en lugar de castigar al culpable, decidió maldecir injustamente a Medusa.
El hermoso cabello de Medusa se transformó en serpientes y su apariencia se volvió monstruosa junto con sus hermanas, Esteno y Euríale. La maldición de Atenea otorgó a las tres Gorgonas colmillos afilados, manos metálicas y serpientes en lugar de cabello. La mirada de sus ojos tenía el poder de petrificar a cualquier persona que los enfrentara.
La maldición afectaba solo a los hombres, pero los dioses prohibieron que cualquier mujer se acercara a Medusa bajo pena de muerte. La transformación dejó a Medusa destrozada y llena de amargura, exiliada a vivir en las lejanas tierras hiperbóreas, un lugar asociado con la muerte.
Con el tiempo, Medusa se convirtió en un ser temido y su imagen, con serpientes en el cabello y una mirada petrificante, se convirtió en un símbolo reconocible en la mitología griega. Su poder petrificante y su historia de violación y castigo despertaron un profundo deseo de venganza en su interior.
Aunque sus poderes letales y su historia trágica moldearon su personalidad, con el tiempo, aprendió a controlarlos y buscó un equilibrio entre su deseo de venganza y su búsqueda de redención.
A pesar de su inmortalidad, Medusa experimentó la soledad y la tristeza. Añoraba la conexión con otros seres, pero temía causarles daño debido a su poder petrificante. Con el tiempo, Medusa se volvió más introspectiva y reflexiva sobre las decisiones que la llevaron a su trágico destino.
La historia de Medusa, marcada por tragedias y transformaciones, se convirtió en un símbolo de los misterios femeninos y la representación de una víctima de la violencia machista.
La revelación de su verdadera historia durante el juicio en el Olimpo sacudió los cimientos de la percepción divina, exponiendo la injusticia sufrida y marcando un momento crucial en la mitología.
Las víctimas de Medusa podrían haberse evitado si los dioses hubieran sido justos con ella desde el principio. La historia de Medusa, marcada por la violencia y la injusticia divina, culminó en su trágica muerte a manos de Perseo, Abuelo de Heracles...
Todo comenzó con la malicia de los dioses y la vanidad de una diosa en particular.
Polidectes, enamorado de Dánae, madre de Perseo, urdió un plan para deshacerse del joven héroe. Aprovechándose de una estratagema, solicitó regalos a los habitantes de la isla, entre ellos la cabeza de la Gorgona Medusa. Perseo, sin reparos, aceptó el desafío y partió en una misión guiado por Atenea y Hermes.
Con la ayuda de los dioses, Perseo enfrentó a las grayas, hermanas de las Gorgonas, y obtuvo herramientas mágicas: un zurrón para contener la cabeza, sandalias aladas regalo de Hermes y el casco de Hades que lo hacía invisible. También recibió una hoz de acero de Hermes y un escudo brillante como espejo de Atenea.
Armando con estos elementos, Perseo se adentró en la morada de las Gorgonas mientras dormían. Con la guía de Atenea y el uso del escudo como espejo, logró decapitar a Medusa, dando origen al caballo alado Pegaso y al gigante Crisaor. La malicia de Perseo dejó a Esteno y Euríale, las hermanas inmortales de Medusa, en busca de venganza, pero el casco de Hades lo hacía invisible ante sus ojos.
En su viaje de regreso, Perseo llegó a Etiopía y encontró a Andrómeda, encadenada para ser devorada por un monstruo marino. Enamorado, la liberó y, tras enfrentarse al monstruo, se casó con ella. La paz no duró mucho, ya que durante el banquete de bodas, Fineo, prometido de Andrómeda, desató una batalla. Perseo, superado en número, usó la cabeza de Medusa para petrificar a Fineo y a sus seguidores.
De vuelta en Serifos, Perseo se vengó de Polidectes, mostrando la cabeza de Medusa y petrificando a la corte, liberando a Dictis como nuevo rey. Entregó las herramientas mágicas a los dioses y la cabeza de Medusa a Atenea.
Gato, en el Olimpo, señaló la Egida de Atenea y acusó a la diosa de llevar la cabeza de una víctima como estandarte de su maldad.
Clamó contra Atenea, cuestionando su supuesta sabiduría y tildándola de ruin por su papel en la tragedia de Medusa. La historia de Perseo y Medusa, ligada a las decisiones de los dioses, reveló una red de malicia divina que desencadenó consecuencias devastadoras.
Atenea Muy Ofendida replico que ellos habían cercenado y arrojado la cabeza de su hermano momentos atrás, A lo que Gato le responde a Atenea.
Ares ha intentado Violarme, intentando Emular a tu tío Poseidón.
Venus Mira a Atenea y le dice, Es mejor que te calles Hermana.
Lady Fire, Plata e Hidra, en el escenario del juicio en el Olimpo, agregaron sus voces acusadoras a la narrativa. Con valentía, señalaron a Poseidón-Neptuno como el perpetrador de la tragedia que envolvió a Medusa. Acusaron al dios del mar de ser el violador que, con su acto, desencadenó la furia de Atenea y la desgracia de Medusa.
La sala del juicio retumbó con las acusaciones de Lady Fire, Plata e Hidra, quienes no escatimaron detalles al exponer la verdad detrás de la maldición de Medusa. Pusieron de manifiesto el abuso de poder por parte de un dios que debería haber sido un protector, pero que, en cambio, se convirtió en el arquitecto de la desgracia de la hermosa sacerdotisa.
Además, dirigieron sus palabras acusatorias hacia Zeus, el rey de los dioses, señalándolo como cómplice al permitir tales actos atroces en su reino celestial. En sus acusaciones, cuestionaron la supuesta justicia divina y la moralidad de los olímpicos, exponiendo la corrupción y la indiferencia que reinaban entre los dioses.
El juicio, que inicialmente se centraba en Gato y su conexión con la magia de Medusa, se convirtió en una arena donde las verdades ocultas y las injusticias divinas salieron a la luz. Las acusaciones contra Poseidón-Neptuno y Zeus resonaron en el Olimpo, dejando a los dioses enfrentándose no solo al destino de Gato, sino también a la responsabilidad de sus propias acciones.
Anubis, el imparcial dios egipcio de la muerte y el juicio, declaró la inocencia de Gato tras el meticuloso pesaje de su alma en la balanza. Sin embargo, Anubis no se detuvo allí; en un giro inesperado, proclamó la inocencia de Medusa y señaló con firmeza a Zeus, Atenea, Hermes y Poseidón como culpables de todos los cargos relacionados con la tragedia de Medusa.
La revelación provocó la ira de Zeus, quien exigió saber cómo Gato había adquirido tal conocimiento. La respuesta vino de la boca de Ackolyt, quien con valentía admitió su intervención al mostrar a Gato cómo y dónde obtener ese conocimiento. Añadió que todo eso lo hizo mientras eran pequeños, cuando Ackolyt vivía secuestrado en la dimensión espejo de El-Amo, y desde allí a través de sueños educaba a su hermano Gemelo.
Las miradas se volcaron hacia Ackolyt, quien no vaciló al asumir su papel en el desenmascaramiento de la verdad.
Con la culpabilidad de los dioses expuesta, Gato tomó la palabra.
Exigió que Medusa fuera devuelta a la vida y que se restaurara su belleza, virginidad y juventud, junto con sus hermanas gorgonas. Además, solicitó el perdón de Heracles, liberándolo del castigo impuesto por Zeus para que nunca perdiera sus poderes.
Lady Fire agregó su demanda, exigiendo que las almas de las víctimas de Medusa, que eran víctimas de las decisiones de los dioses, fueran perdonadas y trasladadas a los Campos Elíseos, donde encontrarían la felicidad eterna.
La sorpresa llegó cuando Ahura, en un acto de justicia divina, solicitó que Gea misma impusiera un castigo a los dioses culpables. La tierra misma, testigo de tantas injusticias, sería la jueza que dictaría la pena adecuada para aquellos que habían transgredido.
El Olimpo, sumido en un silencio tenso, esperaba el veredicto de Gea, mientras los dioses culpables enfrentaban la posibilidad de una condena que trascendería la inmortalidad.
Zeus, ante las demandas de Gato, tomó la decisión de devolver la vida a Medusa, pero lo hizo a su manera. Medusa renació como una niña de 15 años, con todos sus recuerdos del pasado intactos. Sin embargo, esta nueva encarnación, ahora como una Naamán, estaba destinada a comenzar una nueva vida bajo la custodia de los Pequeños Extraños y la Escuela Destiny. A pesar de conservar su conocimiento del pasado, Medusa tendría que adaptarse a la realidad de una nueva era.
Las hermanas de Medusa, Estheno y Euryale, fueron restauradas a la vida en su forma original de Gorgonas. Renacieron en Avalon, confiadas al cuidado de Lilith y Selene, quienes velarían por ellas en esta nueva etapa de sus existencias.
Heracles, finalmente, fue perdonado y liberado de cualquier compromiso con el Olimpo, permitiéndole seguir su propio camino sin las sombras del castigo.
Las almas de las víctimas de los dioses, por las acciones de Medusa, fueron trasladadas al reino de los Campos Elíseos, donde encontrarían la paz y la felicidad eterna.
Gea, observando la artimaña de Zeus, actuó con sabiduría. Primero, obligó a los dioses a conferir dones y poderes a Medusa para su beneficio en esta nueva encarnación. Luego, como un acto de justicia divina, condenó a Zeus, Atenea, Hermes y Poseidón a convertirse en Naamáns-Mágicos durante 500 años. Durante este tiempo, debían aprender el amor, la compasión, la empatía, la igualdad y la equidad. Si al final de esos 500 años demostraban haber adquirido estas virtudes, podrían volver a ser dioses. De lo contrario, quedarían como mortales-inmortales para siempre en la Tierra, ya que Gea restringió su presencia en cualquier otro reino, limitándolos exclusivamente a la Tierra.
La diosa Ilitía sería la nueva dirigente del Olimpo, era la diosa de los nacimientos, los dolores del parto y las comadronas. Hija de Zeus y Hera,
Ahura se despidió de su madre con una mezcla de emociones.
La Nueva Medusa, muy agradecida con Gato y con todos en general, estaba lista para comenzar una nueva vida en la Tierra, lejos de los tumultos y conflictos del Olimpo. Juntos, Ahura, Lady Fire, Trampera, Ala Escarlata y el resto de los estudiantes y profesores regresaron a la Escuela Destiny, un lugar que también había experimentado cambios significativos.
Gea, con su sabiduría ancestral, instó a Zeus y a los demás dioses convertidos en Naamáns-Mágicos a superar sus miedos y convertirse en líderes y aliados del planeta Tierra y sus habitantes humanos y no-humanos.
Les recordó que, en el futuro, se necesitarían mutuamente. El camino para recuperar sus aptitudes de dioses y el respeto de la humanidad sería reconstruir la fe en ellos.
Tras las palabras de Gea, los antiguos dioses fueron trasladados a la Tierra, listos para asumir sus nuevos roles y responsabilidades, Concretamente en Grecia.

EPÍLOGO;
El resto, Al llegar a la Escuela Destiny, notaron instantáneamente que algo estaba diferente.
Yago e Yrihan percibieron que no estaban en el tiempo correcto; había pasado un año en la Tierra, pero en el Olimpo, el tiempo fluía de manera diferente.
Morgana, con su aguda perspicacia, había tardado semanas en descubrir la dilatación temporal entre ambos reinos.
El ambiente en la escuela había evolucionado durante ese año. Nuevas alianzas se formaron, y los lazos entre estudiantes y profesores se fortalecieron.
Nuestros héroes se habían perdido un año de la tierra…
FIN.
CONTINUARÁ …

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