“(introducción;
En un remoto pasado, milenios atrás, surgió en el vasto escenario del Sistema Solar una entidad de poder sobrenatural, una figura de esencia femenina que desencadenaba habilidades divinas. Esta entidad, cuyo nombre resonaría en las páginas de la mitología cósmica como Tiamat, poseía una amalgama de dones, entre los cuales destacaba su capacidad para crear y destruir, exhibiendo un dominio particular sobre el elemento acuático. Tiamat, la diosa dragón suprema, se eleva como una figura mitológica cuya influencia ha dejado una huella perdurable en la historia cósmica. Ahora, esa misma influencia parece manifestarse como una fuerza misteriosa que ejerce su poder sobre Ares.
La maestría de Yrihan en la identificación celestial arroja luz sobre el objeto celestial que se aproxima a la Tierra. Descubre que no es simplemente un cometa, sino un colosal meteorito que surca el espacio con una majestuosidad imponente. Pero lo que aguarda a nuestros protagonistas es aún más intrigante: una fortaleza cósmica se yergue sobre la superficie del meteorito, un bastión en el universo que alberga secretos profundos.
Lo que permanece velado para nuestros héroes es la presencia de Ganael dentro de esa fortaleza estelar. Este Nephilim, de regreso a la Tierra con una misión específica, tiene como objetivo encontrar a Azael. El fundamento de este reencuentro hunde sus raíces en un encuentro del pasado, cuando ambos, aún niños, compartieron experiencias. Ahora, Ganael emerge, presentándose en la majestuosa Escuela Destiny...)”
Mientras Yrihan desentraña el misterio del imponente meteorito que se aproxima a la Tierra, un titán espacial que surca el cosmos con la majestuosidad de un cometa revela sus hallazgos al equipo. Este cuerpo celeste, lejos de ser una simple roca espacial, alberga una estructura monumental, una fortaleza que desafía las leyes de la física en la vastedad del universo.
En paralelo, en la bulliciosa Escuela Destiny, los héroes, entre ellos Gato y los Pequeños Extraños, permanecen ignorantes de la presencia de Ganael en la fortaleza cósmica. Este Nephilim, de regreso a la Tierra, busca a Azael, el amigo con el que compartió una profunda conexión en la infancia. Sus destinos se cruzaron en el trágico escenario del Edén, donde la vida de los padres de Azael fue segada. Aunque su amistad floreció en secreto, Ganael, consciente de los peligros de la atmósfera terrestre para él, tomó la decisión de alejarse.
Antes de su partida, recibió de parte del pequeño Azael un regalo significativo: una figura en forma de Oso de cristal. Este gesto conmovió al Nephilim, quien, en un acto de promesa, juró al niño que regresaría algún día para devolverle el oso.
Mientras tanto, en las profundidades del cosmos, la fortaleza en el meteorito guarda sus propios secretos, y la historia se prepara para tejer los hilos del reencuentro entre Ganael y Azael, dos almas destinadas a cruzar sus caminos una vez más.
Ganael, ahora transformado en un adulto al igual que Azael, emerge una vez más en busca de su antiguo amigo. Su llegada provoca cuestionamientos y dudas entre Gato y los demás, quienes buscan comprender la naturaleza de la conexión entre él y Azael. Sin embargo, lo que descubren va más allá de sus expectativas: una relación profunda que Azael sostiene con Gato Destiny.
Los celos consumen a Ganael al descubrir la conexión entre Azael y Gato. Impulsado por una mezcla de sentimientos, desde la envidia hasta la determinación de separar a ambos, Ganael toma la decisión extrema de atacar la Tierra si es necesario. Este giro desata un intenso combate entre Ganael y los Pequeños Extraños. La confrontación alcanza su punto álgido cuando Ganael rapta a Azael y lo lleva a su asteroide.
Los Pequeños Extraños se ven obligados a enfrentarse no solo a Ganael sino también a sus tropas de Osos de Cristal en un intento desesperado por salvar a Azael. Sin embargo, conforme avanzan en la batalla, descubren que Ganael no actúa por voluntad propia; está siendo poseído por el Dios de la Guerra, Ares. Este último busca manipular a Ganael para que estrelle el meteoro contra la Tierra, un plan maestro con consecuencias catastróficas. En este momento crítico, los héroes se enfrentan no solo a un enemigo externo, sino también a las maquinaciones de una entidad divina que amenaza con desencadenar el caos en el planeta.
La revelación da un giro inesperado cuando descubren que Ares, a su vez, está siendo controlado por un ente superior: la diosa dragón Tiamat. La intervención divina complica aún más el escenario cósmico en el que se encuentran inmersos.
Ares despliega su temible ejército de criaturas no muertas y controla ahora también el ejército de Osos de Cristal, enviándolos contra los Pequeños Extraños. Su poder se manifiesta no solo en la fuerza bruta de sus soldados zombis, sino también en su habilidad para manipular y controlar los corazones de otros seres, obligándolos a servirle en sus oscuros propósitos.
La amenaza de Ares se intensifica con cada paso que dan los Pequeños Extraños. Después de una intensa batalla en el propio asteroide, logran derrotar a Ares y liberar a Ganael. Sin embargo, el peligro persiste, ya que el meteoro en el que Ganael viajaba sigue su curso de colisión hacia la Tierra, planteando una amenaza inminente que desafía incluso a los más poderosos entre los Pequeños Extraños.
Con Wonder-Guy, Plata y Wild-Mind en una misión, los Pequeños Extraños se ven en la necesidad de solicitar la ayuda de Colmena, una hábil telépata.
Colmena despliega sus poderes telepáticos sobre Ganael, descubriendo la complejidad de la situación. No solo es Ares quien controla al Nephilim, sino que detrás de todo se encuentra la manipulación de Tiamat. La antigua entidad, con sus oscuros designios, intentó en el pasado convertir la Tierra en un planeta completamente oceánico, un objetivo que fue frustrado por la unión de Selene, Medusa la Gorgona, Lilith y Yemayá. Esta formidable alianza logró enviar a la Diosa Dragón lejos, en los confines del espacio.
Sin embargo, la ambición de Tiamat no se extinguió, y desde las sombras del cosmos, ha continuado orquestando su plan. La revelación añade una capa de misterio y un sentido de urgencia a la lucha de los Pequeños Extraños, que ahora se enfrentan no solo a las huestes de Ares, sino también a la persistente amenaza de Tiamat, cuya promesa de retorno acecha en el horizonte cósmico. La historia toma un giro épico mientras los héroes luchan no solo por salvar la Tierra de la inminente colisión del meteorito, sino también contra los oscuros designios de una entidad divina que amenaza con sumir al planeta en el caos.
Una de las Joyas que brindan poder a Tiamat extrañamente desaparece y entra a la tierra bajo el disfraz de ser un fragmento del asteroide que se a desprendido.
Mientras tanto, en la Ciudad de Damasco, un joven astrónomo llamado Braham Said encuentra el trozo del cometa y comienza a investigarlo en su observatorio.
Lejos de allí, el resto de los Pequeños Extraños se reúnen en el parque. Princesa Duende, afectada por la gripe, decide regresar a la Escuela Destiny. En el camino, casi es atropellada por un automóvil, pero es salvada por Braham. Este último, que había viajado a la Isla de Gracia para investigar más sobre el fragmento, la lleva a su oficina y la atiende hasta que se recupera de la fiebre.
La entidad, Tiamat, regresa a través del cometa que se acerca a la Tierra. Sin embargo, a Tiamat le surge un problema inesperado: un Cristal crucial contenedor de fragmentos su poder se pierde en el espacio, impidiéndole llevar a cabo su plan de inundar la Tierra. La situación se vuelve aún más tensa, ya que la entidad necesita recuperar esa joya para poder ejecutar su antiguo objetivo.
Para evitar ser detectada, Tiamat envía a Ares y Ganael para trastornar y distraer a los héroes, mientras sus sirvientas, las Serpientes de Agua, son enviadas a recuperar el fragmento perdido que ha caído a la Tierra.
Pequeños Extraños se encuentran en una nueva lucha contra el tiempo para evitar la realización del oscuro propósito de Tiamat.
Princesa Duende, cuyo verdadero nombre es Carmesí Lee, a pesar de su edad adolescente, se siente atraída por Braham, quien aparenta tener unos 25 años. Sin embargo, ella es consciente de que este amor es imposible, no solo por ser ella una rara naamán en lugar de un ser humano, sino también porque Braham ya tiene una novia, una astronauta llamada Paula Giancarlo. Aunque Paula e inesperadamente rompen su relación debido a la obstinación de él en comprobar la existencia de la deidad Tiamat, una irritada Paula decide dejar temporalmente a Braham, ya que debe prepararse para su próxima misión espacial.
Posteriormente, el fragmento del cometa que en realidad es una joya sagrada de Tiamat provoca que Braham comience a enfermar, ya que secretamente le roba su energía vital.
La “entidad del cometa se presenta ante él”
debilitado Braham, quien confunde erróneamente a la entidad con Tiamat. Sin embargo, esta entidad es Ares. Ares toma el trozo de cometa y, con su poder, ataca al joven, intensificando el drenaje de su energía. La situación se complica aún más para los Pequeños Extraños, ya que ahora deben enfrentarse a la amenaza de Ares y Tiamat mientras buscan salvar tanto a Braham como al mundo de los oscuros designios de estas entidades divinas.
Finalmente, Tiamat y sus sirvientes, las Serpientes de Agua, inician su plan de inundar la Tierra. La situación se torna más crítica para nuestros héroes, quienes deben enfrentarse a las fuerzas combinadas de Ares y Tiamat para evitar la inminente catástrofe.
Sobre el asteroide, Gato y Ackolyt, junto a Colmena, Azael y otros más, continúan enfrentándose a los soldados zombies de Ares. Sin embargo, el término "luchar" podría ser un eufemismo en el caso de Gato y Ackolyt, ya que ambos tienen una verdadera fobia a los zombies. Más que luchar, se encuentran huyendo de manera irracional y cómica. La tensión aumenta cuando Colmena detecta la presencia de Tiamat, quien observa con satisfacción la lucha desde la distancia cósmica. Mientras tanto, en la Tierra, los demás Pequeños Extraños, junto con la recuperada Princesa Duende, se preparan para enfrentar a las Serpientes de Agua y detener la inundación planeada. La batalla se avecina, y el destino del mundo pende de un hilo entre el caos y la resistencia.
, mientras el resto de los Pequeños Extraños intenta pelear, evitando reírse de las peculiares reacciones de los hermanos gemelos. La escena se convierte en una mezcla de tensión y risas, la situación se desarrolla como una parodia en una película de terror, donde la fobia de Gato y Ackolyt a los zombies agrega un toque cómico a la escena.
Mientras el resto de los Pequeños Extraños se esfuerza por enfrentar a los soldados zombies de Ares, los gemelos se ven envueltos en una divertida y caótica huida, generando momentos de humor que aligeran la intensidad del enfrentamiento. En medio del caos, Hidra se lamenta: "Por todos los dioses, esto no es serio". Colmena, con su tono sarcástico, añade: "Cien vidas vividas y aún son unos críos". Mientras tanto, Gato y Ackolyt siguen huyendo de los zombies de manera cómica.
Al darse cuenta de la amenaza que representan las Serpientes de Agua inundando varios lugares en la Tierra, los Pequeños Extraños que permanecen en la tierra, intentan detenerlas uniendo fuerzas con miles de héroes en todo el mundo, con sus poderes, pero resulta ser un desafío abrumador. En ese momento, Maul revela que posee los cuatro cristales Fénix y decide utilizarlos. La combinación de estos cristales potencia los poderes de Maul, desatando una explosión de energía mágica que logra dormir y contener a Tiamat, eliminar a las Serpientes de Agua y detener la amenaza de la inundación global.
Con la Tierra liberada de la influencia destructiva de Tiamat, la catástrofe es evitada. Sin embargo, la batalla aún no ha concluido por completo, ya que Ares continúa siendo una amenaza en el asteroide. Maul decide teletransportarse rápidamente al asteroide para enfrentarse a Ares, tomando a todos por sorpresa al revelar su nuevo aspecto y portar los cristales Fénix.
Ante la sorpresa de los demás, Ackolyt no puede evitar comentar: "¡Qué cabrón! ¡Los robaste!"
La pelea con Ares se vuelve frenética e intensa, pero finalmente Gato logra dominarlo. Ares, sorprendido, observa a Gato con admiración y deseo, incluso llegando a hacer un comentario obsceno que alarma a Gato. Colmena interviene, diciéndole a Ares: "Eres un pervertido". Ares, intrigado, quiere saber cómo Gato ha logrado paralizarlo.
Con orgullo, Ackolyt presume: "Mi hermano puede manejar la magia de Medusa". Ares, escandalizado y con miedo, añade: "¡Esa magia está prohibida incluso para los dioses!"
En el meteorito, ante la creciente amenaza, los Pequeños Extraños deciden unir sus poderes para activar el Cristal Blanco de Gato, en combinación con el cristal Sombra de Ackolyt. Esta fusión de energías resulta en una explosión mágica poderosa que logra destruir el asteroide, eliminar a las tropas zombies y poner fin a la amenaza que acechaba a la Tierra.
Sin embargo, tras el intenso uso de los cristales, Gato paga un alto precio y muere en el proceso. En un acto de sacrificio, Ganael le otorga a Azael la esencia de su propia vida. Gracias a este gesto, Gato resucita, y todos, tras despedirse de su amigo Nephilim, regresan sanos y salvos a casa, dejando atrás la amenaza que puso en peligro la Tierra.
Los Pequeños Extraños, tras el arduo combate, han logrado teletransportarse con éxito hasta la isla de Gracia, llevando consigo a Ganael y Ares, quienes ahora están prisioneros.
Epílogo:
Todos se preguntan cómo el nuevo Maul, ahora llamado FireBird, logró derrotar las fuerzas de Tiamat y a la propia entidad. Ganael regresa a su planeta, prometiéndole a Azael que algún día volverá y se convertirá en un gran superhéroe como él. Además, felicita a Azael por haber encontrado un "novio" tan magnífico como Gato. Sin embargo, Azael aclara que Gato no es su novio, sino su mejor amigo. Paula se reconcilia con Braham, admitiendo que ahora sí cree en la existencia de Tiamat. Mientras tanto, Princesa Duende observa la escena y sonríe desde un rincón, en compañía de Spur, quien está ajeno a la secreta historia de Princesa Duende. Hidra se da cuenta y comenta que cada vez que los gemelos usan sus cristales, terminan muriendo o están a punto de hacerlo. Maul, ahora denominado FireBird, se prepara para dar muchas explicaciones sobre la posesión de los cristales Fénix que ha robado. El destino de los Pequeños Extraños continúa, con nuevas aventuras y desafíos en el horizonte. Ares es condenado a permanecer preso en el Tártaro hasta que los efectos del dominio de Tiamat sobre él se disipen. Y Tiamat es enviada con el dios Dragón Shi-Ba, para que él se ocupe de ella.
Un par de noches después, en el oscuro rincón de la sala de reuniones, FireBird, conocido anteriormente como Maul, confiesa entre suspiros que sí, fue él quien robó los cuatro cristales. Sin embargo, la derrota de Tiamat le ha dejado un regusto amargo. Morgana y Titania, lo reprenden con miradas penetrantes, pero la realidad es implacable: los cristales han elegido a su portador y, con él, han sellado su destino.
Al pasar de los días La condición de FireBird se deteriora rápidamente, envuelto en terribles dolores que parecen desgarrar su existencia a nivel molecular. Los Gemelos, en un intento desesperado por aliviar su sufrimiento, intentan utilizar sus propios cristales. Sin embargo, Hidra, la voz de la razón entre la oscuridad, impide vehementemente cualquier intento, argumentando que el uso de los cristales siempre conduce a la muerte.
En la sala de enfermería avanzada, el aire se vuelve denso con la agonía de Maul.
Yrihan, detecta con preocupación la desaparición literal de Maul a nivel molecular. En ese momento, el Demonio Callawan emerge, su presencia dejando a todos estáticos en el tiempo y el espacio, excepto a Maul, quien se retuerce entre dolores.
Hidra lleva días llorando por la situación de FireBird, realmente lo Ama.
El demonio propone un trato a FireBird, una oferta siniestra envuelta en oscuridad. Ofrece curar sus males, pero a cambio exige uno de los cristales, un cristal específico, y la mitad de su alma. Desesperado y sintiendo la fría garra de la muerte acercándose, FireBird/Maul, accede al pacto. En tiempo real, la armadura angelical de Spur, impotente ante la situación, se comunica con su portador, suplicándole que le permita tomar el control para salvar a Maul.
Spur, con una decisión cargada de determinación, concede el pedido de su armadura. La barrera del tiempo se quiebra a favor de Spur, entrando en el espaciotiempo de Callawan y Maul. La transacción se ve interrumpida cuando Spur arrebata de las manos de Maul el cristal Fénix que el demonio codiciaba. La armadura emite un fuego celestial abrasador para ahuyentar al demonio, quien se retira prometiendo regresar por sus almas, pero esta vez, llevará consigo las de los dos niños.
La entrada al tiempo corriente deja a todos asombrados. El cristal Fénix que ahora yace en manos de Spur se transforma ante sus ojos en un tridente de fuego infernal, al cual Spur bautiza como Trierastrum. Morgana, instruye a Colmena, la telepática, que conecte a todos en una red telepática; quieren saber qué ha sucedido.
Continua en el siguiente capitulo.
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