viernes, 15 de septiembre de 2023

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 Enero de 1995 – “3 de 3” 

Tras las últimas hazañas, los héroes jóvenes han decidido fortalecer aún más su alianza para proteger al Pueblo de Denia y a la escuela Destiny de posibles amenazas enemigas. Así nació el grupo local de superhéroes preadolescentes y adolescentes, conocidos como Los Pequeños Extraños.

La formación está compuesta por Spur, Gato, Apolo, Poción, Ultra, Shakara, Draven Wonder-Guy, Plata Infernal y Chang-He, quienes contarán con la colaboración ocasional de otros compañeros de la escuela Destiny. Como, por Ejemplo; Maul, Hidra y Ackolyt. 

Sin embargo, los compañeros de la clase avanzada, quienes cursan dos niveles por encima de ellos, no ven con buenos ojos esta iniciativa. Provienen de la clase avanzada, destinada a ser el futuro grupo de héroes canónicos, pero aún no han formado un equipo definido.

El liderazgo del grupo de jóvenes héroes recae en Morgana Destiny, quien asigna las misiones a cumplir por los niños. Además, cuentan con el respaldo del Profesor Mondstroid.

En el despacho de Morgana, se encuentran Plata Infernal, Lady Fire, la educadora Samantha y su mano derecha Petra. Están debatiendo la mejor manera de abordar el tema en una charla para todos los alumnos, tanto los mayores como los más jóvenes. El tema central es la predicadora Lady Macbeth y su secta de ideología extremadamente conservadora, así como los recientes grupos y movimientos anti-Naamán surgidos tras la invasión de los Kronth. También discuten cómo la humanidad pudo presenciar el inmenso potencial y los poderes tanto de los Naamán como de otras entidades no humanas y sobrenaturales.

La controversia se cierne sobre la escuela Destiny, así como sobre la academia en Londres del Profesor Mauro, la elevada academia de la Doctora Espectra y la escuela de magia y artes místicas en Miami. El mundo entero ha sido testigo de cómo adolescentes apenas salidos de la infancia salvaron el mundo con sus habilidades, prescindiendo de armas.

Un par de días Mas tarde. 

 los Pequeños Extraños son enviados por Morgana a una misión en los muelles. 

((Gato, Apolo Y Spur, son los que van a esta Misión)),  

Se ha detectado que una banda de maleantes de bajo nivel está traficando con Naamáns sin poderes letales, pero de aspecto físico exótico, para hacer trata de blancas con ellos. convertirlos en esclavas y esclavos sexuales.

  El sol se ocultaba lentamente en el horizonte, tiñendo el cielo de tonos anaranjados mientras Los Pequeños Extraños se preparaban para su próxima misión. Morgana Destiny, la líder del grupo, les entregó los detalles de la misión: una banda de maleantes de bajo nivel estaba traficando con Naamáns, seres sin poderes letales, pero con un aspecto físico exótico, para someterlos a trata de blancas. Los corazones de los jóvenes héroes se llenaron de determinación y coraje, jurando proteger a aquellos inocentes.

Gato, Apolo y Spur, los tres valientes miembros del equipo elegidos para esta misión se dirigieron hacia los muelles en busca de pistas. La noche les envolvía en su manto oscuro y misterioso, mientras el sonido del agua golpeando los cascos de los barcos creaba una atmósfera inquietante.

Sigilosamente, se adentraron en un almacén abandonado cerca de los muelles, donde sospechaban que la banda realizaba sus operaciones ilegales. La estructura crujía bajo sus pies mientras avanzaban con cautela, atentos a cualquier movimiento sospechoso. Las sombras danzaban a su alrededor, jugando con sus mentes y generando un ambiente tenso.

De repente, una puerta se abrió bruscamente revelando a un grupo de maleantes armados. La violencia estalló en el lugar, los Pequeños Extraños demostraron su destreza y habilidades, combatiendo a los criminales con todas sus fuerzas. Gato, ágil y sigiloso, se abalanzaba sobre los enemigos, propinando golpes certeros y esquivando los ataques. Apolo, con sus rayo ocular oscuro golpeaba a los maleantes, desorientándolos y permitiendo que sus compañeros tomaran ventaja. Spur, con su velocidad sobrehumana, era un torbellino imparable, golpeando con fiereza a sus oponentes.

El almacén se llenó de gritos, disparos y golpes, mientras los Naamáns atrapados miraban con esperanza a aquellos jóvenes héroes que se atrevían a enfrentar a sus captores. La violencia era cruda y despiadada, cada golpe y herida contaba una historia de sufrimiento y valentía.

Finalmente, la banda de maleantes fue derrotada, pero la victoria estaba manchada de dolor. Los Pequeños Extraños habían rescatado a los Naamáns, liberándolos de su terrible destino, pero no podían borrar las cicatrices emocionales que la violencia les había dejado. La tristeza se reflejaba en sus ojos, sabiendo que aún había un largo camino por recorrer para acabar con la oscuridad que acechaba su ciudad.

Lucas era un Naamán de exótica belleza animal y un físico perfecto.  Él fue quien acudió ala escuela Destiny para avisar a Morgana, pero tras esto fue capturado por la mafia.

Mientras los Pequeños Extraños se recuperaban del enfrentamiento, el Naamán que les había advertido sobre la mafia de trata de blancas, cuyo nombre era Lucas, se acercó a ellos. Sus ojos estaban llenos de temor y determinación.

"Lo que acabamos de enfrentar es solo una pequeña parte de la red de trata de blancas", susurró Lucas con voz entrecortada. "Hay personas muy poderosas involucradas en esto. La mafia tiene conexiones en toda la ciudad, e incluso en lugares más lejanos. Iban a llevarnos a Ibiza, donde hombres poderosos nos esperaban para abusar de nosotros".

Los Pequeños Extraños intercambiaron miradas preocupadas. Sabían que enfrentarse a una organización tan vasta sería un desafío aún mayor de lo que habían imaginado. Pero también sabían que no podían dar la espalda a los inocentes que estaban siendo victimizados.

Morgana Destiny, al escuchar las palabras de Lucas, por los audífonos comunicadores de los chicos.  decidió convocar a una reunión de emergencia en la Escuela Destiny. Reunió a los Pequeños Extraños, 

Pero Apolo, Spur Y Gato, ya estaban rumbo a Ibiza. No podían perder tiempo. Sabiendo lo que sabían. 

De igual manera Morgana reunió al resto del equipo, y les reveló la magnitud del problema al que se enfrentaban.

"Esta mafia tiene el control de las calles", dijo Morgana con voz firme. "Están involucrados en diversos crímenes, desde la trata de blancas hasta el tráfico de drogas y la extorsión. No podemos permitir que continúen dañando a los más vulnerables".

El grupo discutió estrategias y decidieron que necesitaban aliados en esta batalla. Debían buscar a otros superhéroes y personas influyentes dispuestas a luchar contra la corrupción que acechaba la ciudad de Denia.

A medida que profundizaban en la trama, descubrieron que un hombre llamado Víctor "El Cuervo" González, líder de la mafia de trata de blancas, era el responsable de la captura y venta de los Naamáns. Su control sobre el bajo mundo era casi absoluto, y los Pequeños Extraños se dieron cuenta de que enfrentarlo requeriría un esfuerzo conjunto y una estrategia bien planeada. 

Spur, Apolo y Gato decidieron viajar a Ibiza en busca de más pistas y evidencias que los llevaran directamente a "El Cuervo". Gato, Apolo y Spur abordaron un barco en secreto para evitar levantar sospechas, y pronto llegaron a la isla paradisíaca, pero también oscura y peligrosa en ese momento.

Ibiza, conocida por su animada vida nocturna y sus playas hermosas, se convirtió en un escenario macabro para los Pequeños Extraños. La mafia de trata de blancas operaba allí con una ferocidad inigualable, aprovechándose de la fiesta y el caos para ocultar sus actividades ilícitas.

Los tres héroes se adentraron en las calles sombrías y llenas de turistas despreocupados, conscientes de que cualquier rostro podía ocultar a un cómplice de "El Cuervo". Utilizando sus habilidades y astucia, siguieron las pistas dispersas en lugares clandestinos, clubes nocturnos y propiedades de lujo.

En su búsqueda desesperada, descubrieron un antro subterráneo, un lugar donde la oscuridad se manifestaba en su forma más pura. Allí, los Naamáns eran exhibidos como mercancía, enjaulados y humillados por sus captores. El dolor y la impotencia se reflejaban en sus ojos mientras imploraban ayuda.

Los Pequeños Extraños no pudieron contener la ira y la tristeza que brotaba en sus corazones al presenciar tal crueldad. Decididos a liberar a los Naamáns y llevar justicia a "El Cuervo", se enfrentaron a los secuaces de la mafia en una batalla feroz.

Gato utilizó sus poderes de levitación y piroquinesis para crear una barrera de fuego a su alrededor, protegiendo a sus compañeros y desorientando a los enemigos. Apolo desplegó sus alas negras y lanzó rayos de energía oscura desde sus ojos, enfrentándose a los secuaces con una fuerza implacable. Spur, con su exoesqueleto y cola de escorpión, embistió y paralizó a los oponentes con su veneno mortal.

En la batalla algunas de las cajas que había por el almacén se cayeron, en una de ellas había un bonito amuleto que quedo regado por el suelo, que Spur con descaro mientras batallaba agarró y se lo guardo. 

La lucha se volvió cada vez más intensa, y los Pequeños Extraños se vieron superados en número. Sin embargo, su determinación no flaqueó. Con cada golpe y cada movimiento, demostraron su valentía y su deseo de poner fin a la opresión de los inocentes.

Mientras la batalla se desataba, "El Cuervo" observaba desde las sombras. Era un hombre astuto y despiadado, pero su confianza comenzó a tambalearse al ver la determinación y la fuerza de los Pequeños Extraños. Sabía que estos jóvenes héroes eran una amenaza para su imperio criminal.

Mientras la batalla se desarrollaba, "El Cuervo" dejó de ocultarse en las sombras y reveló su verdadera naturaleza como un Naamán dotado de poderes telepáticos y habilidades marciales sobresalientes. Su dominio de la telepatía le permitía lanzar granadas psíquicas a las mentes de sus oponentes, debilitándolos y causándoles náuseas, dejándolos incapacitados durante largos períodos.

El líder de la mafia se abrió paso con sus espadas psíquicas, demostrando su destreza en el combate cuerpo a cuerpo. Sus movimientos eran rápidos y precisos, aprovechando sus conocimientos de las antiguas técnicas ninja japonesas. "El Cuervo" se convirtió en un enemigo formidable y peligroso para los Pequeños Extraños.

Apolo, Gato y Spur se dieron cuenta de que enfrentar a "El Cuervo" requeriría una estrategia cuidadosa y trabajo en equipo. Combinaron sus habilidades y poderes para contrarrestar sus ataques telepáticos. Gato utilizó magia oscura para proteger las mentes de sus compañeros, formando un escudo sombra a su alrededor.

Apolo, con su agilidad y vuelo veloz, evadía los ataques cuerpo a cuerpo de "El Cuervo", mientras contrarrestaba con ráfagas de energía oscura. Spur aprovechaba su veneno paralizante y sus movimientos ágiles para mantener al líder de la mafia en jaque.

La batalla alcanzó su punto culminante cuando los Pequeños Extraños, sincronizando sus ataques, lograron debilitar las defensas de "El Cuervo". Aprovechando la oportunidad, Apolo se elevó en el aire y concentró su energía oscura en un potente rayo que impactó directamente en "El Cuervo", debilitándolo considerablemente.

Con "El Cuervo" momentáneamente fuera de combate, los Pequeños Extraños se apresuraron a liberar a los Naamáns cautivos. Rompieron las jaulas y ayudaron a los inocentes a recuperar su libertad y su dignidad.

A medida que los Pequeños Extraños liberaban a los Naamáns cautivos, "El Cuervo" comenzó a recuperarse y despertó, lleno de ira y sed de venganza. La batalla se reanudó, pero esta vez con una intensidad aún mayor.

Los héroes lucharon valientemente contra "El Cuervo", empleando todas sus habilidades y poderes en un último esfuerzo por derrotarlo. La lucha fue feroz y sangrienta, con golpes y ataques psíquicos volando en todas direcciones.

Gato utilizó su agilidad y destreza para evadir los ataques de "El Cuervo", mientras lanzaba ráfagas de fuego controladas para desestabilizarlo. 

Apolo desplegó su energía oscura con mayor intensidad, creando una ráfaga de gran diámetro de energía oscura contra el villano. 

Spur se lanzó al ataque con ferocidad, aprovechando su veneno paralizante y sus habilidades marciales para debilitar a "El Cuervo". Golpe tras golpe, intentó derribarlo y abrir una oportunidad para sus compañeros.

Spur con su agujón de escorpión atravesó la cavidad torácica de el Cuervo en su lateral izquierdo. Mientras que Apolo logró agarrarlo del cuello con firmeza obstruyendo su respiración, es cuando Gato les grita, ¡¡¡apartaros!!! 

Los chicos sueltan al enemigo el cual cae adelante sangrando intentando no derrumbarse, de rodillas y sujetando sus manos en el suelo. 

Y es cuando Spur siente que le erizan los pelos, la estancia se electrifica, una tremenda luz irrumpe en el lugar, Y “el Cuervo” es atravesado por un Rayo que cae desde arriba rompiendo el techo del almacén. Apolo Y Spur se retiran agiles para no ser impactados por los escombros. 

 Spur y Apolo se miran uno al otro, y luego miran a Gato, que está mirando hacia arriba al agujero que hay en el techo. Y tiene una sonrisa de medio lado…. 

Después de un largo y desgarrador combate, los Pequeños Extraños lograron herir de gravedad a "El Cuervo". Exhausto y debilitado, el líder de la mafia finalmente cayó al suelo. Reconociendo su derrota inminente, "El Cuervo" miró a los héroes con odio y desesperación antes de exhalar su último aliento.

La batalla llegó a su fin. Los Pequeños Extraños habían triunfado sobre el mal y habían liberado a los inocentes Naamáns de las garras de la mafia de trata de blancas. Con el enemigo derrotado, 

Después de la intensa batalla y la conclusión de su misión, Apolo, Gato y Spur se encontraron en un rincón apartado, lejos de las miradas curiosas y los oídos indiscretos. Estaban exhaustos, sus corazones aun latiendo con fuerza debido a la adrenalina que los había consumido durante la lucha.

Mirándose unos a otros, los tres héroes mostraban una mezcla de emociones en sus rostros. Nerviosos, preocupados y sorprendidos por el hecho de haber llegado al punto de acabar con la vida de "El Cuervo", también sentían un leve destello de orgullo por haber triunfado en su misión de liberar a los Naamáns y derrotar a la mafia de trata de blancas.

Apolo, con un tono cargado de seriedad, rompió el silencio: "Chicos, nunca imaginé que llegaríamos tan lejos. Hemos enfrentado peligros y desafíos inimaginables, pero tomar la decisión de acabar con la vida de alguien... es algo que nos marcará".

Gato, con la mirada perdida en el suelo, asintió lentamente y susurró: "Sí, nunca quise convertirme en alguien que toma una vida. Pero en ese momento, sentí que no había otra opción. Era él o los inocentes que estaban sufriendo".

Spur, con una expresión reflexiva, agregó: "Es cierto que hicimos lo correcto al liberar a los Naamáns y poner fin a esta red de maldad. Pero también debemos recordar que tomamos esa decisión como último recurso. Espero que nunca nos veamos obligados a enfrentar una situación similar nuevamente".

A lo que Gato añadió: "¿Realmente no queríamos matarlo?"

Los tres héroes cayeron en un momento de silencio, reflexionando sobre las consecuencias de sus acciones. Aunque habían actuado en defensa de los inocentes, el peso de haber terminado con una vida les recordaba la gravedad de sus roles como guardianes de la justicia.

Finalmente, Apolo levantó la mirada y encontró los ojos de sus compañeros. "Chicos, hoy hemos aprendido una valiosa lección. La vida de un villano no debe ser tomada a la ligera. Sigamos luchando por la justicia, pero recordemos siempre buscar alternativas pacíficas y preservar la vida tanto como sea posible".

Gato y Spur asintieron en acuerdo. Aunque sus corazones estaban llenos de emociones contradictorias, acordaron deshacerse del cuerpo y no volver a hablar de ello jamás con nadie.

Así, Los Pequeños Extraños, con una mezcla de experiencias y lecciones aprendidas, continuaron su camino, listos para enfrentar cualquier desafío que el destino les tuviera preparado.

Cuando el trío fabuloso regresó a la escuela, Gato buscó por todas partes a Azael, el alumno de la clase avanzada. Tras un buen rato de búsqueda, lo encontró en la biblioteca, al final de uno de los pasillos. Allí estaba Azael, absorto en su lectura y escuchando música con unos cascos y un walkman.

Al levantar la vista, Azael vio a Gato, quien estaba visiblemente pálido. Azael se puso de pie y puso una mano en el hombro de Gato.

"Hey, ¿estás bien? ¿Pasa algo?", preguntó Azael.

Gato le respondió con una pregunta cargada de significado: "¿Lo disfrutaste?"

Azael frunció el ceño, confundido. "¿Qué? ¿El qué?"

"Matar. Matar a los Kronth para rescatarme. ¿Te hizo sentir bien? ¿Creíste que era lo más correcto, tomar sus vidas?", preguntó Gato, su voz temblando de incertidumbre.

Azael se dio cuenta de lo nervioso y asustado que estaba Gato. Le dijo suavemente: "Siéntate aquí conmigo, cuéntame qué te ha pasado."

Los dos muchachos se sentaron y Gato comenzó a relatar lo sucedido y cómo se sentía. Era evidente que estaba teniendo dificultades para procesar y manejar la situación. ¿Sería así siempre? ¿Tomar decisiones tan críticas en momentos de urgencia?

Permanecieron en la biblioteca toda la noche, conversando y compartiendo comida de la máquina expendedora. Hasta que finalmente, Gato se durmió, enroscado como un ovillo de lana en el suelo, con su cabeza cerca de Azael. Era la segunda vez que Azael lo miraba y sentía un leve rubor en sus mejillas. Finalmente, el cansancio también venció a Azael y se quedó dormido.

FIN

Continuará ...


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