Saga tres, capitulo 1 segunda parte
En el episodio anterior de "Los Extraños":
La Escuela Destiny sigue lidiando con las secuelas de los recientes eventos. Los experimentos de la Doctora Espectra, conocidos como "los 100", han generado un caos en la escuela, con tensiones internas y rechazo por parte de los estudiantes. La necesidad de integrar a estas criaturas ha sido un desafío, exacerbado por la llegada de Usagi y la reinstauración de Morgana Destiny como directora, quien ha asignado a Usagi como cuidador en la guardería.
Mientras tanto, Europa enfrenta una creciente discriminación hacia los Naamáns, ahora legales pero aún segregados. La implicación del Rey Oberón en los experimentos de Espectra High ha intensificado el conflicto, con protestas por los derechos de los Naamáns y advertencias sobre posibles venganzas. Gato se prepara para proteger a Yrihan y a los 100, mientras la situación en la Isla de Gracia se vuelve cada vez más incierta.
En la escuela, las tensiones aumentan. El rechazo hacia los 100 ha provocado que un cuarto de ellos abandone la escuela, buscando refugio en la selva de la Isla de Gracia. Los conflictos internos se agravan, con un grupo liderado por Ackolyt discutiendo acciones contra el Rey Oberón, y Yrihan luchando con la culpa y las consecuencias de sus actos. La situación se complica con la división de opiniones sobre cómo enfrentar el poder del rey.
Los experimentos fugados intentan adaptarse a su nueva vida en la selva, mientras Ultra se debate entre su lealtad a Espectra High y su amistad con Gato. La tensión se refleja en las habitaciones de la escuela, con peleas y quejas sobre la falta de espacio. Medusa sugiere una posible ampliación de las instalaciones, mientras Replikate propone construir un refugio por su cuenta.
En medio de todo esto, la habitación de los chicos y las chicas se convierten en escenarios de descontento y desesperación. Shakara, buscando su coletero, encuentra a Gato frustrado por la situación. La falta de privacidad y el malestar general siguen marcando el día a día de los personajes, mientras el futuro permanece incierto y lleno de desafíos. Mientras el día transcurre con normalidad en la escuela Destiny, los protagonistas están inmersos en sus rutinas diarias. Shakara, Vogue, Apolo y Evo salen a explorar la ciudad, solo para encontrarse con dos antiguos rivales, Draven y Mhalakai de la Academia Espectra High. La tensa confrontación sobre la doctora Espectra lleva a una breve pelea, de la cual Evo se escapa mediante un portal de sombras.
Al regresar a la escuela, el grupo se entera de la ira de Morgana, la directora, por las acciones de Gato y Ackolyt. Morgana está furiosa por la construcción de una nueva residencia al lado de la escuela y por las frecuentes infracciones en el uso de poderes. Ackolyt y Gato intentan calmarla, explicando la difícil situación de sus padres y la necesidad de independencia. Aunque Morgana comprende su posición, sigue preocupada por la falta de supervisión.
Más tarde, Shakara y Gato despiertan con una fuerte resaca en una habitación blanca y sin ventanas, junto a varios compañeros. Descubren que han sido secuestrados y están acompañados por figuras extrañas, incluyendo a Blanka, Mephitis y Vidente. La presencia de Rush, un desplazado temporal del futuro, añade confusión sobre su situación. La conversación revela que el futuro de Star-Boy está alterado, aumentando la preocupación por las anomalías en la realidad.
En paralelo, en la playa de Coral cerca de la discoteca Summer Beach, los Extraños se enfrentan con el grupo Divine.
Ackolyt, angustiado por la desaparición de su hermano, intenta localizar a Gato mientras la batalla se intensifica. FireBird insta a Ackolyt a buscar a Gato mientras los demás enfrentan a sus oponentes. Rain revela que Shakara también está desaparecida, aumentando la tensión.
Vogue, protectora de Ultra, la líder del grupo Divine, intenta mediar en el conflicto mientras Trinithy Destiny es convocada para detener la pelea. La situación se complica con la revelación de secretos ocultos que podrían alterar el equilibrio de poder en la escuela y más allá.
- - -
En algún lugar desconocido.
Dos figuras sombrías permanecían en la penumbra, observando una vasta pared llena de monitores que mostraban imágenes de un lugar imposible, la habitación blanca. El primero de ellos, un hombre de voz ronca, quebrada por el humo de demasiados cigarrillos, dio un paso adelante.
—Finaliza el experimento. Ya puedes liberarlos en la Tierra. Ha pasado el tiempo que necesitábamos —dijo, acariciando con desdén el borde de su abrigo de cuero desgastado—. Tres meses han sido suficientes para que no frustren nuestros planes.
El segundo, una figura más corpulenta y envuelta en una densa capa de sombras, sonrió de forma burlona.
—Para ellos sólo han pasado 30 minutos desde que han despertado, pero en la tierra han trascurrido tres meses, me gustaría ver sus caras cuando estén de regreso —replicó, su voz resonando como un eco de cavernas profundas—. Es una suerte que nuestro mecenas venga del futuro. Con su ayuda, estamos conspirando para que ese futuro sea nuestro.
—Lo que no entiendo es por qué no simplemente matamos a esos niñatos que están en la habitación blanca. Han sido una molestia. Están aquí para evitar que interrumpan nuestros planes, y Gracias a eso, las cosas han salido sin contratiempos. Ninguno de esos héroes ni en la tierra sabe lo que estamos haciendo. ¿No seria mejor matarlos?
El hombre de la voz ronca se detuvo, como si el comentario del otro le hubiera rozado un nervio sensible.
—Nuestro benefactor, o mejor dicho, nuestro líder —dijo con cautela—, nos ha dado órdenes claras. Él sabe exactamente cómo y cuándo deben morir. No podemos alterar el futuro sin más. Alguno de esos muchachos debe llegar a cumplir 30 años, y su vida será esencial para el desenlace que necesitamos. Si los eliminamos ahora, todo lo que hemos trabajado se irá al carajo.
En la escuela Destiny.
Había pasado mucho tiempo desde que Azael y Eride regresaron de su misión encubierta. Azael, con el corazón palpitando a mil por hora, había esperado encontrar a su amado Gato al volver. Pero lo que halló fue una escena cargada de tensión. Ackolyt, estaba junto a varios de sus amigos, todos desesperados. Nadie había visto ni a Gato ni a Shakara en esos últimos tres meses. Desplegaron equipos de búsqueda, abriendo portales desde la Tierra, hacia Avalon, incluso hacia los rincones más oscuros del infierno. No había rastro de ellos en ninguna parte.
—Están vivos —dijo Ackolyt, tratando de calmar a su entorno—. No han sido borrados de la realidad, y no hemos sentido su muerte. Pero eso no significa que tengamos la más mínima idea de dónde diablos están.
Lo que resultaba aún más preocupante es que no solo ellos habían desaparecido. Poco a poco, la verdad emergió. Varios de los habitantes de la Isla de Gracia también se habían desvanecido esa misma noche: Charlotte la Mujer-Rana, Blanka, la murciélaga albina creada por la doctora Espectra, Mephitis, la mujer mofeta antropomorfo, Vidente, el naamán psíquico, Star Lighter, el hijo adolescente de Star-Boy, Christopher Iconologyst, miembro de los Discípulos de Ahura, Cuarzo, el hermano menor de Prisma, y Rush, un joven desconocido que había llegado a la isla hacía poco tiempo. Todos ellos, evaporados sin dejar rastro.
—Es como si la tierra se los hubiera tragado —murmuró Azael, su mente agotada de tanto buscar respuestas.
Sin embargo, la situación empeoraba. Cuando Eride y Azael habían sido enviados a su misión, el objetivo era claro: investigar al grupo terrorista humano conocido como “La Hermandad de la Luz Divina.” Los dos muchachos habían descubierto que planeaban detonar un arma biológica capaz de exterminar a los Naamáns en segundos. Pero cuando intentaron detener el ataque, todo se torció.
La bomba había estallado en el centro de Los Ángeles, frente a una multitud aterrada. El aire se llenó de humo y caos. Eride intentó alcanzar a Azael, pero el sonido de la explosión lo ensordeció. Sin embargo, el arma no era lo que esperaban. La carga biológica, esa amenaza mortal, resultó ser una mentira.
Lo que se detonó fue algo mucho más peligroso.
Un compuesto isotópico genético. Un arma capaz de alterar el ADN de todo ser humano a su alcance. El 72% de la población de Los Ángeles había sido mutada, casi 2.8 millones de personas. La ciudad fue rápidamente aislada. Muros de contención se levantaron alrededor de los ángeles, impidiendo que nadie entrara o saliera. Hollywood, magnates millonarios, figuras influyentes, nadie estaba a salvo. El gobierno de Washington DC tomó el control de la situación, gestionando el desastre desde la costa este.
Aun así, los medios, especialmente aquellos controlados por la extrema derecha, se apresuraron a señalar a los Naamáns como responsables. Pero cuando la verdad salió a la luz —cuando los mismos terroristas de la Hermandad de la Luz Divina confesaron su error—, la narrativa cambió. Los culpables no eran los Naamáns. Eran humanos.
El país entero se dividió. Algunas voces, aunque pequeñas, comenzaron a clamar por los derechos de los seres no humanos. ¿Acaso no merecían vivir con los mismos derechos y libertades que los demás? Pero la pregunta que nadie se atrevía a hacer en voz alta era más aterradora: ¿Qué pasaría con aquellos 2.8 millones de personas en Los Ángeles?
El destino de esas personas seguía siendo incierto,
Durante la desaparición de Shakara y los demás, Ackolyt y Azael se habían vuelto inseparables. A ambos los unía una mezcla de dolor, nostalgia y frustración. Ackolyt, hermano gemelo de Gato, compartía con él una conexión psíquica que se había vuelto una ausencia punzante desde su desaparición. Azael, como novio de Gato, sentía un vacío que lo consumía lentamente. La desesperación que ambos compartían era casi palpable; noches interminables, sin sueño, preguntándose dónde estarían, qué les habría pasado. Las búsquedas eran intensas, pero infructuosas, mientras la tristeza y la depresión se hundían en sus corazones. Las familias de los desaparecidos vivían en una incertidumbre devastadora, atrapadas en un limbo de dolor que parecía no tener fin.
Y entonces, un día cualquiera, el 15 de abril,1999 a las 12:00 en punto mediodía, todo cambió. Sin previo aviso, tal y como desaparecieron, así regresaron. No hubo fanfarria, ni señales misteriosas. Simplemente aparecieron, como si el tiempo no hubiera transcurrido para ellos, en medio del campo de entrenamiento principal de la escuela Destiny. Fue un momento surrealista. Una tormenta de emociones desbordaba a los presentes: alegría, confusión y temor en partes iguales. Allí estaban, de vuelta, los que tanto habían buscado: Blanka, Charlotte, Christopher Iconologyst, Cuarzo, Gato, Mephitis, Rush, Shakara, Star Lighter y Vidente.
El júbilo por el regreso se mezclaba con un mar de preguntas sin respuesta. ¿Dónde habían estado? ¿Qué era esa habitación blanca? Nadie tenía respuestas claras. Para los que estuvieron desaparecidos, habían transcurrido apenas treinta minutos, poco más de media hora, mientras que en el mundo real habían pasado tres meses enteros. Este desfase temporal era solo el primer enigma de muchos. Yrihan, con su precisión meticulosa, realizó exámenes biométricos a los regresados. Lo que descubrió dejó a todos boquiabiertos: las células de Gato eran casi tres meses más jóvenes que las de su hermano gemelo, Ackolyt. El tiempo había jugado un juego cruel y distorsionado con ellos.
La llegada de Shakara y Gato a sus hogares fue un evento cargado de emociones encontradas. La alegría de sus amigos y familiares contrastaba con la inquietud persistente que se cernía sobre el regreso de los dos jóvenes. Los abrazos eran apretados, casi desesperados, como si al abrazar a sus seres queridos pudieran exorcizar la sombra de incertidumbre que había oscurecido su regreso. Las sonrisas eran genuinas, pero había una tensión subyacente, un nerviosismo palpable en los murmullos y las miradas esquivas.
Christopher Iconologyst, en su obsesión por las irregularidades de la realidad, no perdió tiempo. Su mente analítica captó un cambio profundo y perturbador. A pesar de su habilidad para descifrar las distorsiones del universo, el cambio en la realidad le resultaba desconcertante. Star-Boy, antes padre de una hija, Star Collen, ahora tenía un hijo, Star Lighter. El cambio era una anomalía que debía ser investigada, pero lo que más inquietaba a Iconologyst era la certeza de que esta alteración era solo el principio de algo mucho más oscuro y abrumador. Sabía que las fisuras en la realidad, aunque ahora aceptadas como parte del canon, eran cada vez más profundas y peligrosas.
El regreso de Shakara y Gato coincidió con una serie de revelaciones impactantes. Trinity Destiny, sin miramientos, desveló los sordidos tratos entre el Rey Oberón y la Dra. Espectra, sacudiendo los cimientos de la isla de Gracia. La Reina Titania, enfrentada a una crisis sin precedentes, tomó medidas drásticas. Oberón fue desterrado a Avalon, condenado a una pena de exilio de cien años, sin posibilidad de apelar. Su caída era definitiva, una advertencia de que el poder ya no podía ser tan maleable ni tan corrupto. Titania, ahora al mando absoluto de la isla, reformó el consejo de gobierno. Despedazó el antiguo régimen, destituyendo a los leales a Oberón y reemplazándolos por ciudadanos comunes. Estos nuevos líderes, lejos de la corrupción y del elitismo que había caracterizado al consejo anterior, prometían un enfoque más genuino hacia las necesidades del pueblo. Aunque Morgana Destiny, Rhapsody Y Samantha seguían en el consejo pues siempre han sido mano derecha de la Reina Titania.
Simultáneamente, las Industrias Espectra, bajo el mando de la enigmática Reina Roja, conocida en realidad como Sofía Argenta, experimentaron una transformación radical. La magnate, tanto poderosa como despiadada, tomó el control absoluto de la empresa y sus filiales, incluida la prestigiosa Academia Espectra High. La presencia de Sofía se hizo sentir de inmediato: su autoridad no conocía límites y su ambición no tenía frenos. Bajo su mando, las industrias no solo se expandieron con una eficiencia implacable, sino que se convirtieron en un símbolo de una reestructuración total del poder. Las reglas del juego habían cambiado; la influencia de Sofía era tal que nadie osaba desafiar su dominio. La brutalidad con la que imponía su voluntad indicaba que estaba dispuesta a todo para consolidar su control sobre el mundo corporativo y más allá.
BI; Tony F.P. Maahes.
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