En el capítulo anterior, nuestros jóvenes héroes se
encontraban en una situación desesperada, cabalgando sobre una hiperbomba
atómica que amenazaba con destruir la isla de Gracia. La tragedia se cernía
sobre ellos mientras intentaban detener la catástrofe. Y allí sobre la bomba…
"Gato dice, no permitiremos esto. El Amo ha cruzado
límites inaceptables.
Ackolyt responde; ¡vamos hermano!", clamaba con
intensidad en la oscura nave.
Hidra, en un tono desgarrador, exclamaba: "¡No os
atreváis!"
"¡No utilicéis los cristales, Morgana nos lo advirtió,
tenemos que impedíroslo!", advertía Spur con angustia palpable.
Apolo, con una mirada lúgubre, aportaba su premonición:
"Si usáis los cristales, moriréis. Morgana lo vio en sus visiones."
Plata Infernal, con desesperación en la voz, intentaba
disuadirles: "¿No lo entendéis? Podéis morir. Ackolyt, Gato, por
favor."
Gato, con un gesto resuelto, respondía: "No tenemos
otra opción más que usarlos. Nuestro deber es salvarlos a todos, chicos. No os
preocupéis…"
Ackolyt, con un eco de determinación, afirmaba: "Juntos
salvaremos a todos."
Spur le dice a Plata que los controle telepáticamente, ella
lo intenta, pero no puede.
Plata; no puedo, están demasiado decididos, ¡no tiene
sentido mi telepatía es nivel 10!
Los gemelos, en un acto de valentía inquebrantable,
enfocaban los cristales para formar un escudo de nebulosa mágica, tratando
desesperadamente de detener la bomba hiper-atómica que amenazaba la isla de
Gracia.
Gato decía: "Tenéis que iros de aquí, nosotros nos
ocuparemos."
Plata, con una voz firme, proclamaba: "¡No podemos
dejar que mueran!"
Apolo, con un tono solemne, animaba a sus compañeros:
"Vamos, hermanos. Ellos pueden salvarlos a todos. Pero nosotros… ¡los
salvaremos a ellos! Entreguémosles nuestro poder."
Spur se preguntaba, "Viajamos encima de una
Hiper-Bomba, ¿quién nos salva a nosotros si esto explota? ¡Yo no soy un ser
mágico, no sé cómo dar poder a nadie! ¡Esto es una maldita locura!" (una
voz en la mente de Spur se entona con dulzura, "Yo te ayudaré, solo déjame
tomar el control un instante", la armadura angelical de Spur le
susurraba).
Hidra desplegaba sus hydras, una de ellas rodeaba las
cinturas de los gemelos estabilizándolos y dándoles calor, mientras que las
otras tres sujetaban al resto de compañeros.
Plata usaba su poder mental para crear un escudo de fuerza
alrededor de todos.
Apolo enfocaba sus rayos oculares hacia los cristales de los
gemelos que estos sostenían en alto. Spur, guiado por su propia armadura,
enfocaba el poder que de dentro suyo emanaba con un haz de luz y energía hacia
los cristales, al unísono con Apolo.
Ackolyt, en un último intento desgarrador, instaba: "No
podéis hacer esto, tenéis que iros, ¡¡¡huir antes de que sea tarde!!!"
La tensión alcanzaba su punto álgido al divisar la isla de
Gracia en la lejanía.
Apolo, inquebrantable, afirmaba: "No os abandonaremos."
Hidra, con determinación, declaraba: "Cuando todos me
tenían miedo porque soy un monstruo, vosotros nunca me habéis dejado sola. Sois
mi familia. ¡¡¡No me iré!!!"
Spur, guiado por su propia armadura angelical, se sumía en
la resistencia: "Gato, sois mis compañeros. Tú, Apolo, y yo hemos estado
juntos desde el principio. Aquí me quedo."
Apolo, proclamaba: "No os libraréis de mí ni
muriéndonos. Hemos pasado por muchas cosas, incluidas cien vidas. ¡Juntos hasta
el final!"
Plata, con un nudo en la garganta, juraba: "No os
dejaré, a ninguno. Todos me apartaban por mis poderes mentales. Es muy duro ser
una psíquica telepática. Nunca me habéis obviado. ¡Si esto termina aquí, que
sea con vosotros!"
allí abajo, en la Isla de Gracia, todos están viendo
aproximarse el terrible artefacto, y la cúpula cae, desaparece, ya no está.
Y muchos intentan huir por todos los medios.
Ahura, Morgana, Génesis y otros se percatan de que los 6
niños están cabalgando encima de la muerte.
El estruendo de la bomba hiper-nuclear retumbó en la isla de
Gracia, y la luz deslumbrante que surcó el cielo dejó a todos paralizados.
Morgana, desde su posición elevada en la torre del Castillo Destiny, sintió
cómo la onda expansiva atravesaba su ser, y un grito psíquico escapó de sus
labios, resonando como un látigo en la mente de aquellos que lo escucharon.
La luminiscencia resultante eclipsó incluso la luz del día,
como si mil relámpagos convergieran en un único instante. La explosión pintó el
firmamento con tonalidades de caos y desesperación. La isla de Gracia, envuelta
en la inminente destrucción, vibraba con la dualidad de la tragedia y la
supervivencia.
En los segundos que siguieron, los sonidos de dolor, los
gritos de amargura y las lágrimas se entrelazaron con los aullidos de victoria
y la alegría de aquellos que aún respiraban. Era una sinfonía discordante de
emociones, donde la línea entre la pérdida y la esperanza se difuminaba en una
danza caótica.
El Castillo Destiny, testigo silente de la catástrofe, se
erguía como un faro oscuro en medio del caos. Morgana, sosteniéndose el pecho
con ambas manos, miraba fijamente el horizonte devastado. En sus ojos, se
reflejaba el peso de la decisión tomada, el precio pagado por la supervivencia.
La gente de Gracia, abajo en la isla, se aferraba a la
realidad de estar vivos, pero el eco de la tragedia reverberaba en cada rincón.
A orillas de la playa Génesis se desmalla entre lágrimas siendo
sujetada por la Reina Titania.
Mientras Oberón susurra, 6, seis niños nos han salvado a
todos…
En el aire denso, lleno de polvo y lamentos, la isla de
Gracia se transformaba. La victoria había llegado, pero la cicatriz dejada por
la bomba hiper-nuclear marcaba un antes y un después en la historia de aquel
lugar. Y mientras la luz del día intentaba atravesar el velo de la destrucción,
la pregunta flotaba en el aire: ¿a qué precio, en verdad, se había logrado la
supervivencia?
Samantha, con su visión telescópica, divisa algo en la
lejanía, se elevó hacia el cielo donde la bomba había estallado. Ahura, al
percatarse de la situación, no dudó en seguir sus pasos. Entre los retorcidos
restos de la nube tóxica, allí se encontraron con una sorpresa que desafiaba
toda lógica: una burbuja, un escudo de fuerza psiónica creado por Plata
Infernal. Solo ella y Ackolyt permanecían en pie, y este último sostenía los
dos cristales para sustentar el poder de Plata. Los otros cuatro estaban desfallecidos,
pero vivos. De hecho, Apolo roncaba.
Ahura y Samantha, atónitas, se dieron cuenta de la magnitud
del sacrificio y la ingeniosa protección que Plata había erigido para
resguardar a los demás. Ahura, decidido a actuar, absorbió dentro de sí toda la
energía, radiación gamma y toxinas presentes en los restos nebulosos de la
explosión. Su habilidad para canalizar y neutralizar estas peligrosas
sustancias se desplegó con maestría, evitando que dañaran a seres vivos y al
ecosistema si llegaran a tocar tierra.
Mientras tanto, Samantha, desplegando su velocidad
sobrehumana, empujó el escudo protector con los niños a bordo, guiándolos de
regreso a la isla de Gracia. En la lejanía, el escenario se convirtió en un
crisol de emociones: la tragedia y la valentía se enfrentaron, y la luz de la
esperanza, personificada por la protección de Plata Infernal y la firmeza de
Ackolyt, brilló en medio de la oscuridad.
Samantha condujo a los niños al hospital, donde la tensión y
la incertidumbre dominaban la espera de Morgana y Génesis, la tía y la madre de
los gemelos. Mientras aguardaban noticias sobre el estado de los héroes
infantiles, el ambiente hospitalario se cargaba con la mezcla de desesperación
y esperanza.
En el hospital, la atmósfera enrarecida dio paso a una
reunión tensa y determinante. Morgana y Génesis intercambiaron miradas cargadas
de preocupación mientras los pequeños luchadores descansaban en camillas
adyacentes, su valentía contrastando con la fragilidad de sus cuerpos.
El momento crucial se anunció cuando los Pequeños Extraños,
junto con Morgana, Génesis, Samantha, Ahura y los discípulos de estos, así como
los Nuevos Destiny Men, triangularon la posición de El-Amo. Su presencia se
reveló en la Escuela Destiny, rodeado por un ejército de Ciber-Golems, Poción y
Kaliste.
En La Escuela Destiny, Morgana ha solicitado que no
intervenga nadie más. Que Oberón mantenga a los ciudadanos y a su ejército
lejos del área.
La tensión escaló a medida que el enfrentamiento se volvía
inminente. El-Amo, astuto y despiadado, desató a Poción y Kaliste contra los
Pequeños Extraños.
La mayoría de los aliados pelearon con los Ciber-Golems, los
cuales a cada paso parecen más y más fáciles de derrotar.
-En esta ocasión Kaliste seria derrotada a manos de Lady
Fire.
En el enfrentamiento mágico que siguió, Morgana se encontró
cara a cara con El-Amo, quien desplegó una impresionante exhibición de fuerza
física y poder mágico. A pesar de un momento crítico en el que sus hechizos
chocaron, Morgana emergió victoriosa. Con un conjuro extradimensional, El-Amo
fue condenado a los abismos del Hel, pero en un giro inesperado, Poción fue
arrastrada con él. La determinación de Hidra y Ackolyt por salvar a su amiga
los impulsó a saltar al bucle dimensional, desapareciendo junto con El-Amo en
un destino incierto.
, Gato, Apolo y Maul, con miradas que mezclan asombro y
desconcierto, observan cómo sus compañeros, los valientes héroes, se desvanecen
en la nada. Aunque la amenaza ha sido neutralizada, un manto de incertidumbre
persiste en el aire. Deciden explorar la mente de Kaliste en busca de
respuestas, pero descubren que sus recuerdos también han sido borrados.
Mientras tanto, El-Amo se encuentra solo, enfrentándose a
Poción, Ackolyt e Hidra con una mirada desafiante. "Era inevitable",
murmura con voz resonante en el vacío, "pero no permitiré que la profecía
se cumpla. Vosotros moriréis, yo no".
La oscuridad del destino se cierne sobre ellos, tejiendo un
hilo de incertidumbre
-
De que Profecía hablas enano mental? dice
Poción.
“En la penumbra de la eternidad, donde la oscuridad se
entrelaza con el fulgor de destinos entrelazados, una profecía emerge, tejiendo
los hilos del futuro con un oscuro presagio. Escuchad, oh, portadores de un
poder divino y desafiadores de las estrellas.
En el umbral de la noche eterna, tres almas entrelazadas
danzan en el abismo del tiempo. Hidra, Poción y Ackolyt, vuestros destinos
convergen como las corrientes de un río turbulento. En el fulgor de sus
corazones, el peligro yace, forjando la sombra de una catástrofe que amenaza
con devorar la luz.
Un triunvirato de poder, hijos de la dualidad, cargaréis
con el peso de un legado oculto en las estrellas. La profecía susurra secretos
oscuros: cuando la luna se tiña de carmesí y las sombras del pasado resurjan,
vosotros, enlazados por lazos más fuertes que la realidad misma, seréis la
llave que desencadenará el caos o la salvación.
Poderes entrelazados como hilos de destino, marcados por
elecciones que resonarán a través de los ecos del tiempo. En el crisol de la
elección, el sacrificio se tornará redención, y la redención, vuestra mayor
prueba. Pero estad alerta, oh, elegidos, pues el mal acecha en las sombras,
buscando corromper vuestras almas puras y desencadenar la perdición que amenaza
con eclipsar la esperanza.
Así, en el juego cósmico de luz y oscuridad, avanzad con
cautela, pues la profecía es una danza sutil de elecciones y consecuencias, y
vuestros pasos resonarán a través de los mundos como un eco eterno. ¿Seréis los
arquitectos de una nueva era o los heraldos de la perdición? El destino aguarda
su revelación.”
esa es la profecía que el amo le dijo a los jóvenes.,
Hidra; ¿que tu madre qué?
El-Amo sonríe con malicia ante la confusión de los tres
héroes. "¿Acaso esperabais comprender las maquinaciones del destino? La
profecía es un manto velado, tejido con los hilos del misterio y la ambigüedad.
Vosotros, mis elegidos, sois las piezas en un tablero cósmico donde las reglas
se retuercen y los significados son efímeros." El-Amo ríe, una risa que
resuena como un eco macabro en el vacío. "Vuestra ignorancia es vuestra
perdición. Pero si buscáis respuestas, seguid vuestro destino hasta el final.
La verdad se desvelará en el crisol del tiempo, y el destino será vuestro único
guía... o verdugo."
Ackolyt dice; ¿pero qué coño…estas imitando a Shakespeare?
"Pero ¿qué mierdas es esto?" pregunta Poción, con
expresión de desconcierto. Hablar así se merece unos putazos.
Hidra añade, "No he entendido nada."
"Mátemoslo", concluye Ackolyt con determinación.
La tensión impregna el aire mientras los héroes y El-Amo se
preparan para el enfrentamiento final.
En el rincón más oscuro del Hel, donde las llamas del abismo
danzan y las sombras se retuercen, El-Amo se encuentra solo, desafiando a
Poción, Ackolyt e Hidra. Las energías fluctúan a su alrededor mientras la
inevitable confrontación se avecina.
"Es un callejón sin salida", advierte El-Amo con
una sonrisa burlona, sus ojos destellando con una mezcla de desdén y confianza.
"En este reino de llamas eternas, vuestras habilidades no pueden
salvaros".
Poción, Ackolyt e Hidra intercambian miradas determinadas.
La batalla comienza con una explosión de poderes, cada héroe utilizando sus
habilidades únicas para contrarrestar las artimañas místicas de El-Amo. La
sinfonía de la confrontación resuena en el abismo del Hel, donde los destinos
chocan y se entrelazan en una danza caótica.
El Hell retumbaba con el choque de fuerzas sobrenaturales.
El-Amo, envuelto en sombras, desató su regimiento de duplicados, creando una
legión de reflejos distorsionados que avanzaban hacia los héroes.
Ackolyt, se lanzó al centro de la horda ilusoria. Sus hilos
de plata élfica cortaban y desmembraban a los clones, desgarrando la oscuridad
mientras luchaba por despejar el camino. Hidra, con las cabezas despiertas y
lenguas prensiles, atacaba con ferocidad, buscando el reflejo real entre las
sombras.
Poción, la maestra de la manipulación genética, desencadenó
su poder. En un destello de luz, creó un campo de distorsión genética que
confundía los sentidos de El-Amo. Los duplicados, al perder su forma, se
retorcían y desfiguraban, creando caos en las filas enemigas.
El-Amo, furioso, respondió con una manipulación de la luz.
Rayos deslumbrantes cegaron a los héroes momentáneamente, pero Ackolyt, con sus
agudos sentidos felinos, guio a sus compañeros fuera del resplandor.
movimientos rápidos y golpes precisos. Hidra, con su piel
densa y sentidos mejorados, esquivaba ataques y contraatacaba con precisión
milimétrica. Ackolyt, con su agilidad sobrehumana, saltaba entre duplicados,
desatando su fuerza felina en cada golpe.
En medio del caos, Poción canalizó su empatía. Sintiendo la
presencia real de El-Amo, apuntó hacia su ubicación. Los duplicados, al
percibir la amenaza, se volvieron en contra de su creador, creando una
confusión mortal entre las filas enemigas. Por la manipulación empática que
Poción ejercía sobre el mismo villano.
La perplejidad se reflejaba en el rostro de El-Amo ante la
destreza y la resolución con la que los jóvenes maniobraban. En respuesta,
Ackolyt soltó con desafío: "¿Desconcertado? Nos arrojaste a través de cien
vidas, nos mantuviste prisioneros en cien realidades. Vivimos, aprendimos y nos
levantamos cien veces. Tenemos el entrenamiento y las experiencias acumuladas
de cien vidas. Ya no somos unos críos". Su voz resonó en el espacio,
llevando consigo la carga de las múltiples existencias que habían atravesado.
La batalla alcanzó su punto culminante cuando El-Amo,
revelando su verdadera forma, desató una tormenta de poderes oscuros. Manipuló
objetos reflectantes para crear proyecciones deslumbrantes, desorientando a los
héroes. Su telepatía invadió las mentes de Ackolyt, Hidra y Poción, intentando
sembrar discordia entre ellos.
Sin embargo, los héroes, unidos por la determinación y la
conexión psíquica de Ackolyt y Poción, resistieron. Con un esfuerzo conjunto,
rompieron el control mental de El-Amo y contraatacaron con una ferocidad
renovada.
Ackolyt, con su magia dorada, atrapó a El-Amo, mientras Hidra
avanzaba con sus cabezas despiertas cargadas de afilados dientes. Poción,
canalizando su manipulación genética, debilitó la regeneración acelerada del
villano. La batalla culminó en un asalto coordinado. Hilos de plata, fuertes
garras y energía purificadora convergieron en un ataque final. Aunque El-Amo
luchó con furia, era evidente que su fin se acercaba.
En un estallido de luz y sombras, los héroes asestaron el
golpe final. El-Amo, derrotado y desvanecido, cayó ante la determinación y
unidad de Ackolyt, Hidra y Poción.
Sin embargo, la sed de venganza de Hidra no quedó saciada.
Agarró cada una de las extremidades de El-Amo con una de sus hydras y las
estiró con fuerza, despedazándolo. La brutalidad del acto dejó a los presentes
sin aliento, mientras la figura desmembrada del villano yacía inmóvil.
"¡Debemos
salir de aquí!", exclama Ackolyt, teletransportando a los tres junto a
Gato y Morgana. "¿Qué ha pasado?" pregunta Morgana, y el trío relata
los eventos, omitiendo la venganza particular de Hidra.
Apolo,
perplejo, pregunta cómo ha ocurrido todo eso en un minuto, y Morgana aclara que
en el Hell el tiempo transcurre a un ritmo diferente que en la Tierra.
Gato abraza
fuerte a Ackolyt con ansiedad y alegría, gritando entre llantos: ¡Pensaba que
te volvía a perder! Ackolyt se siente muy avergonzado.
Poción se
siente agotada y expresa su deseo de ir a su habitación a descansar. Le promete
a Morgana que permitirá que Wonder-Guy explore su mente y sus recuerdos durante
todo el tiempo que estuvo con El-Amo. Morgana le responde con cariño: "Sé
que nunca nos has abandonado". Apolo se ofrece a acompañar a Poción hasta
su habitación.
El grupo
restante comenta sobre los eventos pasados, reconociendo que no estaban
completamente preparados para la magnitud de la amenaza y que la confianza casi
les cuesta la vida. Sugieren exponer públicamente los hechos y señalar a los
organizadores malvados. Además, proponen que la Escuela Destiny, ahora con
acceso a recursos mágicos y tecnológicos en la Isla de Gracia, debería
evolucionar y mejorar sus sistemas de seguridad de manera más efectiva y
moderna. La necesidad de adaptarse y crecer se convierte en una prioridad para
el grupo.
Gato se
dirige a su cuarto y, en el camino, se encuentra con Apolo, quien parece
afligido. Apolo le confiesa a Gato que Poción no quiere hablar con él,
indicando que no está preparada y ha roto su relación con él. Gato,
comprensivo, le ofrece a Apolo invitarlo a merendar para que puedan hablar si
lo necesita. Sin embargo, Apolo le explica que necesita estar solo y sale
volando por la ventana. La situación deja a Gato reflexionando sobre la
complejidad de las relaciones en medio de la adversidad.
Gato, al
enterarse de la situación entre Apolo y Poción, no puede evitar pensar en
Ahura. Una mezcla de sentimientos lo embarga, sintiéndose aliviado y, al mismo
tiempo, incómodo. Mientras camina hacia su habitación en medio del pasillo,
experimenta una mezcla de emociones. Se pregunta a sí mismo: "¿Por qué
estoy pensando en ese semidiós de 2 mil años?" Al mismo tiempo, se
ruboriza y se enfada consigo mismo.
Gato se encontraba a escasas puertas de su habitación, a
punto de llamar a la puerta de Poción para verificar su estado. Sin embargo,
antes de que pudiera tomar acción, un chasquido psíquico resonó en el aire. La
puerta de la habitación de Poción se abrió lentamente, de manera casi
hipnótica. El tiempo pareció estirarse, y el ambiente se cargó de una fría
tensión. Gato, erizado y sin tiempo para reaccionar, observó cómo Poción salía
de su habitación con extrema lentitud.
La escena se volvía surrealista cuando Poción, con lágrimas
en los ojos, sostenía un artefacto en sus manos. Antes de que Gato pudiera
comprender la situación, un estruendo ensordecedor rompió el silencio. Un
destello cegador, un sonido sordo, y una onda expansiva golpearon a Gato con
brutalidad, arrojándolo hacia atrás. El impacto le hizo perder el equilibrio, y
su cabeza chocó con fuerza contra el suelo mientras veía en caída libre cómo
Poción desaparecía.
En lugar de encontrar a Poción, lo que quedaba era un enorme
boquete en el pasillo. El viento soplaba con fuerza a través del agujero,
mientras Gato yacía aturdido en el suelo. La explosión lo había arruinado todo.
El anhelado final feliz que parecía acercarse se desvaneció en un instante.
Momentos después, el escenario había cambiado por completo:
un amplio y lujoso cuarto de baño.
En el lujoso cuarto de baño, la escena se desenvolvía en una
atmósfera cargada de tragedia. En una esquina, Apolo yacía acurrucado en el
suelo, sus alas negras tiradas, abrazaba a Hidra en un silencio abrumador. Las
plumas caídas como testigos mudos de la desolación que se cernía sobre ellos.
La puerta del baño entreabierta revelaba la presencia de Plata, Wonder-Guy,
Morgana, Ahura e Yrihan, todos observando con gesto sombrío.
Dentro de la amplia y lujosa ducha, Gato estaba inmerso en un
manto macabro de restos de carne, vísceras y la sangre que alguna vez
perteneció a Poción. Gato, en estado de shock, permanecía de pie, una marioneta
sin alma ni conciencia.
Ackolyt y Spur, dentro de la ducha, despojaban lentamente a
Gato de su ropa, sumidos en un abismo de profunda tristeza. Mientras lo
desnudaban con delicadeza, Maul se encargaba de recoger cada prenda
ensangrentada con rabia y dolor, depositándola con cuidado en una bolsa de
basura. La tarea se llevaba a cabo con un el pesar que resonaba en cada gesto,
como si cada prenda fuera un fragmento tangible de la tragedia que se había
desatado.
Spur abrió el agua, una lluvia que simbolizaba la avalancha
de emociones que los abrumaba a todos. Los amigos y familiares de Gato se
sumergieron en la tarea de limpiar su cuerpo,
pero la incógnita persistía en el aire:
¿quién sería capaz de limpiar el trauma y la tristeza que
habían infectado a todos?
FIN.
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