miércoles, 13 de diciembre de 2023

29

 

En el capítulo anterior, nuestros jóvenes héroes se encontraban en una situación desesperada, cabalgando sobre una hiperbomba atómica que amenazaba con destruir la isla de Gracia. La tragedia se cernía sobre ellos mientras intentaban detener la catástrofe. Y allí sobre la bomba…

 

"Gato dice, no permitiremos esto. El Amo ha cruzado límites inaceptables.

Ackolyt responde; ¡vamos hermano!", clamaba con intensidad en la oscura nave.

 

Hidra, en un tono desgarrador, exclamaba: "¡No os atreváis!"

 

"¡No utilicéis los cristales, Morgana nos lo advirtió, tenemos que impedíroslo!", advertía Spur con angustia palpable.

 

Apolo, con una mirada lúgubre, aportaba su premonición: "Si usáis los cristales, moriréis. Morgana lo vio en sus visiones."

 

Plata Infernal, con desesperación en la voz, intentaba disuadirles: "¿No lo entendéis? Podéis morir. Ackolyt, Gato, por favor."

 

Gato, con un gesto resuelto, respondía: "No tenemos otra opción más que usarlos. Nuestro deber es salvarlos a todos, chicos. No os preocupéis…"

 

Ackolyt, con un eco de determinación, afirmaba: "Juntos salvaremos a todos."

 

Spur le dice a Plata que los controle telepáticamente, ella lo intenta, pero no puede.

Plata; no puedo, están demasiado decididos, ¡no tiene sentido mi telepatía es nivel 10!

 

Los gemelos, en un acto de valentía inquebrantable, enfocaban los cristales para formar un escudo de nebulosa mágica, tratando desesperadamente de detener la bomba hiper-atómica que amenazaba la isla de Gracia.

 

Gato decía: "Tenéis que iros de aquí, nosotros nos ocuparemos."

 

Plata, con una voz firme, proclamaba: "¡No podemos dejar que mueran!"

 

Apolo, con un tono solemne, animaba a sus compañeros: "Vamos, hermanos. Ellos pueden salvarlos a todos. Pero nosotros… ¡los salvaremos a ellos! Entreguémosles nuestro poder."

 

Spur se preguntaba, "Viajamos encima de una Hiper-Bomba, ¿quién nos salva a nosotros si esto explota? ¡Yo no soy un ser mágico, no sé cómo dar poder a nadie! ¡Esto es una maldita locura!" (una voz en la mente de Spur se entona con dulzura, "Yo te ayudaré, solo déjame tomar el control un instante", la armadura angelical de Spur le susurraba).

 

Hidra desplegaba sus hydras, una de ellas rodeaba las cinturas de los gemelos estabilizándolos y dándoles calor, mientras que las otras tres sujetaban al resto de compañeros.

 

Plata usaba su poder mental para crear un escudo de fuerza alrededor de todos.

 

Apolo enfocaba sus rayos oculares hacia los cristales de los gemelos que estos sostenían en alto. Spur, guiado por su propia armadura, enfocaba el poder que de dentro suyo emanaba con un haz de luz y energía hacia los cristales, al unísono con Apolo.

 

Ackolyt, en un último intento desgarrador, instaba: "No podéis hacer esto, tenéis que iros, ¡¡¡huir antes de que sea tarde!!!"

 

La tensión alcanzaba su punto álgido al divisar la isla de Gracia en la lejanía.

 

Apolo, inquebrantable, afirmaba: "No os abandonaremos."

 

Hidra, con determinación, declaraba: "Cuando todos me tenían miedo porque soy un monstruo, vosotros nunca me habéis dejado sola. Sois mi familia. ¡¡¡No me iré!!!"

 

Spur, guiado por su propia armadura angelical, se sumía en la resistencia: "Gato, sois mis compañeros. Tú, Apolo, y yo hemos estado juntos desde el principio. Aquí me quedo."

 

Apolo, proclamaba: "No os libraréis de mí ni muriéndonos. Hemos pasado por muchas cosas, incluidas cien vidas. ¡Juntos hasta el final!"

 

Plata, con un nudo en la garganta, juraba: "No os dejaré, a ninguno. Todos me apartaban por mis poderes mentales. Es muy duro ser una psíquica telepática. Nunca me habéis obviado. ¡Si esto termina aquí, que sea con vosotros!"

 

allí abajo, en la Isla de Gracia, todos están viendo aproximarse el terrible artefacto, y la cúpula cae, desaparece, ya no está.

Y muchos intentan huir por todos los medios.

Ahura, Morgana, Génesis y otros se percatan de que los 6 niños están cabalgando encima de la muerte.

El estruendo de la bomba hiper-nuclear retumbó en la isla de Gracia, y la luz deslumbrante que surcó el cielo dejó a todos paralizados. Morgana, desde su posición elevada en la torre del Castillo Destiny, sintió cómo la onda expansiva atravesaba su ser, y un grito psíquico escapó de sus labios, resonando como un látigo en la mente de aquellos que lo escucharon.

 

La luminiscencia resultante eclipsó incluso la luz del día, como si mil relámpagos convergieran en un único instante. La explosión pintó el firmamento con tonalidades de caos y desesperación. La isla de Gracia, envuelta en la inminente destrucción, vibraba con la dualidad de la tragedia y la supervivencia.

 

En los segundos que siguieron, los sonidos de dolor, los gritos de amargura y las lágrimas se entrelazaron con los aullidos de victoria y la alegría de aquellos que aún respiraban. Era una sinfonía discordante de emociones, donde la línea entre la pérdida y la esperanza se difuminaba en una danza caótica.

 

El Castillo Destiny, testigo silente de la catástrofe, se erguía como un faro oscuro en medio del caos. Morgana, sosteniéndose el pecho con ambas manos, miraba fijamente el horizonte devastado. En sus ojos, se reflejaba el peso de la decisión tomada, el precio pagado por la supervivencia.

 

La gente de Gracia, abajo en la isla, se aferraba a la realidad de estar vivos, pero el eco de la tragedia reverberaba en cada rincón.

A orillas de la playa Génesis se desmalla entre lágrimas siendo sujetada por la Reina Titania.

Mientras Oberón susurra, 6, seis niños nos han salvado a todos…

En el aire denso, lleno de polvo y lamentos, la isla de Gracia se transformaba. La victoria había llegado, pero la cicatriz dejada por la bomba hiper-nuclear marcaba un antes y un después en la historia de aquel lugar. Y mientras la luz del día intentaba atravesar el velo de la destrucción, la pregunta flotaba en el aire: ¿a qué precio, en verdad, se había logrado la supervivencia?

 

Samantha, con su visión telescópica, divisa algo en la lejanía, se elevó hacia el cielo donde la bomba había estallado. Ahura, al percatarse de la situación, no dudó en seguir sus pasos. Entre los retorcidos restos de la nube tóxica, allí se encontraron con una sorpresa que desafiaba toda lógica: una burbuja, un escudo de fuerza psiónica creado por Plata Infernal. Solo ella y Ackolyt permanecían en pie, y este último sostenía los dos cristales para sustentar el poder de Plata. Los otros cuatro estaban desfallecidos, pero vivos. De hecho, Apolo roncaba.

 

Ahura y Samantha, atónitas, se dieron cuenta de la magnitud del sacrificio y la ingeniosa protección que Plata había erigido para resguardar a los demás. Ahura, decidido a actuar, absorbió dentro de sí toda la energía, radiación gamma y toxinas presentes en los restos nebulosos de la explosión. Su habilidad para canalizar y neutralizar estas peligrosas sustancias se desplegó con maestría, evitando que dañaran a seres vivos y al ecosistema si llegaran a tocar tierra.

Mientras tanto, Samantha, desplegando su velocidad sobrehumana, empujó el escudo protector con los niños a bordo, guiándolos de regreso a la isla de Gracia. En la lejanía, el escenario se convirtió en un crisol de emociones: la tragedia y la valentía se enfrentaron, y la luz de la esperanza, personificada por la protección de Plata Infernal y la firmeza de Ackolyt, brilló en medio de la oscuridad.

 

Samantha condujo a los niños al hospital, donde la tensión y la incertidumbre dominaban la espera de Morgana y Génesis, la tía y la madre de los gemelos. Mientras aguardaban noticias sobre el estado de los héroes infantiles, el ambiente hospitalario se cargaba con la mezcla de desesperación y esperanza.

 

En el hospital, la atmósfera enrarecida dio paso a una reunión tensa y determinante. Morgana y Génesis intercambiaron miradas cargadas de preocupación mientras los pequeños luchadores descansaban en camillas adyacentes, su valentía contrastando con la fragilidad de sus cuerpos.

El momento crucial se anunció cuando los Pequeños Extraños, junto con Morgana, Génesis, Samantha, Ahura y los discípulos de estos, así como los Nuevos Destiny Men, triangularon la posición de El-Amo. Su presencia se reveló en la Escuela Destiny, rodeado por un ejército de Ciber-Golems, Poción y Kaliste.

En La Escuela Destiny, Morgana ha solicitado que no intervenga nadie más. Que Oberón mantenga a los ciudadanos y a su ejército lejos del área.

 

La tensión escaló a medida que el enfrentamiento se volvía inminente. El-Amo, astuto y despiadado, desató a Poción y Kaliste contra los Pequeños Extraños.

La mayoría de los aliados pelearon con los Ciber-Golems, los cuales a cada paso parecen más y más fáciles de derrotar.

-En esta ocasión Kaliste seria derrotada a manos de Lady Fire.

 

En el enfrentamiento mágico que siguió, Morgana se encontró cara a cara con El-Amo, quien desplegó una impresionante exhibición de fuerza física y poder mágico. A pesar de un momento crítico en el que sus hechizos chocaron, Morgana emergió victoriosa. Con un conjuro extradimensional, El-Amo fue condenado a los abismos del Hel, pero en un giro inesperado, Poción fue arrastrada con él. La determinación de Hidra y Ackolyt por salvar a su amiga los impulsó a saltar al bucle dimensional, desapareciendo junto con El-Amo en un destino incierto.

, Gato, Apolo y Maul, con miradas que mezclan asombro y desconcierto, observan cómo sus compañeros, los valientes héroes, se desvanecen en la nada. Aunque la amenaza ha sido neutralizada, un manto de incertidumbre persiste en el aire. Deciden explorar la mente de Kaliste en busca de respuestas, pero descubren que sus recuerdos también han sido borrados.

 

Mientras tanto, El-Amo se encuentra solo, enfrentándose a Poción, Ackolyt e Hidra con una mirada desafiante. "Era inevitable", murmura con voz resonante en el vacío, "pero no permitiré que la profecía se cumpla. Vosotros moriréis, yo no".

 

La oscuridad del destino se cierne sobre ellos, tejiendo un hilo de incertidumbre

-      ­De que Profecía hablas enano mental? dice Poción.

“En la penumbra de la eternidad, donde la oscuridad se entrelaza con el fulgor de destinos entrelazados, una profecía emerge, tejiendo los hilos del futuro con un oscuro presagio. Escuchad, oh, portadores de un poder divino y desafiadores de las estrellas.

En el umbral de la noche eterna, tres almas entrelazadas danzan en el abismo del tiempo. Hidra, Poción y Ackolyt, vuestros destinos convergen como las corrientes de un río turbulento. En el fulgor de sus corazones, el peligro yace, forjando la sombra de una catástrofe que amenaza con devorar la luz.

Un triunvirato de poder, hijos de la dualidad, cargaréis con el peso de un legado oculto en las estrellas. La profecía susurra secretos oscuros: cuando la luna se tiña de carmesí y las sombras del pasado resurjan, vosotros, enlazados por lazos más fuertes que la realidad misma, seréis la llave que desencadenará el caos o la salvación.

Poderes entrelazados como hilos de destino, marcados por elecciones que resonarán a través de los ecos del tiempo. En el crisol de la elección, el sacrificio se tornará redención, y la redención, vuestra mayor prueba. Pero estad alerta, oh, elegidos, pues el mal acecha en las sombras, buscando corromper vuestras almas puras y desencadenar la perdición que amenaza con eclipsar la esperanza.

Así, en el juego cósmico de luz y oscuridad, avanzad con cautela, pues la profecía es una danza sutil de elecciones y consecuencias, y vuestros pasos resonarán a través de los mundos como un eco eterno. ¿Seréis los arquitectos de una nueva era o los heraldos de la perdición? El destino aguarda su revelación.”

 

esa es la profecía que el amo le dijo a los jóvenes.,

Hidra; ¿que tu madre qué?

El-Amo sonríe con malicia ante la confusión de los tres héroes. "¿Acaso esperabais comprender las maquinaciones del destino? La profecía es un manto velado, tejido con los hilos del misterio y la ambigüedad. Vosotros, mis elegidos, sois las piezas en un tablero cósmico donde las reglas se retuercen y los significados son efímeros." El-Amo ríe, una risa que resuena como un eco macabro en el vacío. "Vuestra ignorancia es vuestra perdición. Pero si buscáis respuestas, seguid vuestro destino hasta el final. La verdad se desvelará en el crisol del tiempo, y el destino será vuestro único guía... o verdugo."

Ackolyt dice; ¿pero qué coño…estas imitando a Shakespeare?

"Pero ¿qué mierdas es esto?" pregunta Poción, con expresión de desconcierto. Hablar así se merece unos putazos.

Hidra añade, "No he entendido nada."

"Mátemoslo", concluye Ackolyt con determinación.

La tensión impregna el aire mientras los héroes y El-Amo se preparan para el enfrentamiento final.

 

En el rincón más oscuro del Hel, donde las llamas del abismo danzan y las sombras se retuercen, El-Amo se encuentra solo, desafiando a Poción, Ackolyt e Hidra. Las energías fluctúan a su alrededor mientras la inevitable confrontación se avecina.

"Es un callejón sin salida", advierte El-Amo con una sonrisa burlona, sus ojos destellando con una mezcla de desdén y confianza. "En este reino de llamas eternas, vuestras habilidades no pueden salvaros".

 

Poción, Ackolyt e Hidra intercambian miradas determinadas. La batalla comienza con una explosión de poderes, cada héroe utilizando sus habilidades únicas para contrarrestar las artimañas místicas de El-Amo. La sinfonía de la confrontación resuena en el abismo del Hel, donde los destinos chocan y se entrelazan en una danza caótica.

 

El Hell retumbaba con el choque de fuerzas sobrenaturales. El-Amo, envuelto en sombras, desató su regimiento de duplicados, creando una legión de reflejos distorsionados que avanzaban hacia los héroes.

 

Ackolyt, se lanzó al centro de la horda ilusoria. Sus hilos de plata élfica cortaban y desmembraban a los clones, desgarrando la oscuridad mientras luchaba por despejar el camino. Hidra, con las cabezas despiertas y lenguas prensiles, atacaba con ferocidad, buscando el reflejo real entre las sombras.

 

Poción, la maestra de la manipulación genética, desencadenó su poder. En un destello de luz, creó un campo de distorsión genética que confundía los sentidos de El-Amo. Los duplicados, al perder su forma, se retorcían y desfiguraban, creando caos en las filas enemigas.

El-Amo, furioso, respondió con una manipulación de la luz. Rayos deslumbrantes cegaron a los héroes momentáneamente, pero Ackolyt, con sus agudos sentidos felinos, guio a sus compañeros fuera del resplandor.

movimientos rápidos y golpes precisos. Hidra, con su piel densa y sentidos mejorados, esquivaba ataques y contraatacaba con precisión milimétrica. Ackolyt, con su agilidad sobrehumana, saltaba entre duplicados, desatando su fuerza felina en cada golpe.

 

En medio del caos, Poción canalizó su empatía. Sintiendo la presencia real de El-Amo, apuntó hacia su ubicación. Los duplicados, al percibir la amenaza, se volvieron en contra de su creador, creando una confusión mortal entre las filas enemigas. Por la manipulación empática que Poción ejercía sobre el mismo villano.

La perplejidad se reflejaba en el rostro de El-Amo ante la destreza y la resolución con la que los jóvenes maniobraban. En respuesta, Ackolyt soltó con desafío: "¿Desconcertado? Nos arrojaste a través de cien vidas, nos mantuviste prisioneros en cien realidades. Vivimos, aprendimos y nos levantamos cien veces. Tenemos el entrenamiento y las experiencias acumuladas de cien vidas. Ya no somos unos críos". Su voz resonó en el espacio, llevando consigo la carga de las múltiples existencias que habían atravesado.

La batalla alcanzó su punto culminante cuando El-Amo, revelando su verdadera forma, desató una tormenta de poderes oscuros. Manipuló objetos reflectantes para crear proyecciones deslumbrantes, desorientando a los héroes. Su telepatía invadió las mentes de Ackolyt, Hidra y Poción, intentando sembrar discordia entre ellos.

 

Sin embargo, los héroes, unidos por la determinación y la conexión psíquica de Ackolyt y Poción, resistieron. Con un esfuerzo conjunto, rompieron el control mental de El-Amo y contraatacaron con una ferocidad renovada.

Ackolyt, con su magia dorada, atrapó a El-Amo, mientras Hidra avanzaba con sus cabezas despiertas cargadas de afilados dientes. Poción, canalizando su manipulación genética, debilitó la regeneración acelerada del villano. La batalla culminó en un asalto coordinado. Hilos de plata, fuertes garras y energía purificadora convergieron en un ataque final. Aunque El-Amo luchó con furia, era evidente que su fin se acercaba.

 

En un estallido de luz y sombras, los héroes asestaron el golpe final. El-Amo, derrotado y desvanecido, cayó ante la determinación y unidad de Ackolyt, Hidra y Poción.

 

Sin embargo, la sed de venganza de Hidra no quedó saciada. Agarró cada una de las extremidades de El-Amo con una de sus hydras y las estiró con fuerza, despedazándolo. La brutalidad del acto dejó a los presentes sin aliento, mientras la figura desmembrada del villano yacía inmóvil.

"¡Debemos salir de aquí!", exclama Ackolyt, teletransportando a los tres junto a Gato y Morgana. "¿Qué ha pasado?" pregunta Morgana, y el trío relata los eventos, omitiendo la venganza particular de Hidra.

Apolo, perplejo, pregunta cómo ha ocurrido todo eso en un minuto, y Morgana aclara que en el Hell el tiempo transcurre a un ritmo diferente que en la Tierra.

Gato abraza fuerte a Ackolyt con ansiedad y alegría, gritando entre llantos: ¡Pensaba que te volvía a perder! Ackolyt se siente muy avergonzado.

Poción se siente agotada y expresa su deseo de ir a su habitación a descansar. Le promete a Morgana que permitirá que Wonder-Guy explore su mente y sus recuerdos durante todo el tiempo que estuvo con El-Amo. Morgana le responde con cariño: "Sé que nunca nos has abandonado". Apolo se ofrece a acompañar a Poción hasta su habitación.

 

El grupo restante comenta sobre los eventos pasados, reconociendo que no estaban completamente preparados para la magnitud de la amenaza y que la confianza casi les cuesta la vida. Sugieren exponer públicamente los hechos y señalar a los organizadores malvados. Además, proponen que la Escuela Destiny, ahora con acceso a recursos mágicos y tecnológicos en la Isla de Gracia, debería evolucionar y mejorar sus sistemas de seguridad de manera más efectiva y moderna. La necesidad de adaptarse y crecer se convierte en una prioridad para el grupo.

Gato se dirige a su cuarto y, en el camino, se encuentra con Apolo, quien parece afligido. Apolo le confiesa a Gato que Poción no quiere hablar con él, indicando que no está preparada y ha roto su relación con él. Gato, comprensivo, le ofrece a Apolo invitarlo a merendar para que puedan hablar si lo necesita. Sin embargo, Apolo le explica que necesita estar solo y sale volando por la ventana. La situación deja a Gato reflexionando sobre la complejidad de las relaciones en medio de la adversidad.

Gato, al enterarse de la situación entre Apolo y Poción, no puede evitar pensar en Ahura. Una mezcla de sentimientos lo embarga, sintiéndose aliviado y, al mismo tiempo, incómodo. Mientras camina hacia su habitación en medio del pasillo, experimenta una mezcla de emociones. Se pregunta a sí mismo: "¿Por qué estoy pensando en ese semidiós de 2 mil años?" Al mismo tiempo, se ruboriza y se enfada consigo mismo.

 

Gato se encontraba a escasas puertas de su habitación, a punto de llamar a la puerta de Poción para verificar su estado. Sin embargo, antes de que pudiera tomar acción, un chasquido psíquico resonó en el aire. La puerta de la habitación de Poción se abrió lentamente, de manera casi hipnótica. El tiempo pareció estirarse, y el ambiente se cargó de una fría tensión. Gato, erizado y sin tiempo para reaccionar, observó cómo Poción salía de su habitación con extrema lentitud.

 

La escena se volvía surrealista cuando Poción, con lágrimas en los ojos, sostenía un artefacto en sus manos. Antes de que Gato pudiera comprender la situación, un estruendo ensordecedor rompió el silencio. Un destello cegador, un sonido sordo, y una onda expansiva golpearon a Gato con brutalidad, arrojándolo hacia atrás. El impacto le hizo perder el equilibrio, y su cabeza chocó con fuerza contra el suelo mientras veía en caída libre cómo Poción desaparecía.

 

En lugar de encontrar a Poción, lo que quedaba era un enorme boquete en el pasillo. El viento soplaba con fuerza a través del agujero, mientras Gato yacía aturdido en el suelo. La explosión lo había arruinado todo. El anhelado final feliz que parecía acercarse se desvaneció en un instante.

Momentos después, el escenario había cambiado por completo: un amplio y lujoso cuarto de baño.

En el lujoso cuarto de baño, la escena se desenvolvía en una atmósfera cargada de tragedia. En una esquina, Apolo yacía acurrucado en el suelo, sus alas negras tiradas, abrazaba a Hidra en un silencio abrumador. Las plumas caídas como testigos mudos de la desolación que se cernía sobre ellos. La puerta del baño entreabierta revelaba la presencia de Plata, Wonder-Guy, Morgana, Ahura e Yrihan, todos observando con gesto sombrío.

 

Dentro de la amplia y lujosa ducha, Gato estaba inmerso en un manto macabro de restos de carne, vísceras y la sangre que alguna vez perteneció a Poción. Gato, en estado de shock, permanecía de pie, una marioneta sin alma ni conciencia.

Ackolyt y Spur, dentro de la ducha, despojaban lentamente a Gato de su ropa, sumidos en un abismo de profunda tristeza. Mientras lo desnudaban con delicadeza, Maul se encargaba de recoger cada prenda ensangrentada con rabia y dolor, depositándola con cuidado en una bolsa de basura. La tarea se llevaba a cabo con un el pesar que resonaba en cada gesto, como si cada prenda fuera un fragmento tangible de la tragedia que se había desatado.

Spur abrió el agua, una lluvia que simbolizaba la avalancha de emociones que los abrumaba a todos. Los amigos y familiares de Gato se sumergieron en la tarea de limpiar su cuerpo,

pero la incógnita persistía en el aire:

¿quién sería capaz de limpiar el trauma y la tristeza que habían infectado a todos?

FIN.

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