miércoles, 29 de noviembre de 2023

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En el capítulo anterior, el equipo de héroes liderados por Wonder-Guy se enfrenta a una horda de Ciber-Golems que atacan la escuela Destiny. La batalla es feroz y muchos resultan heridos, pero la valentía de los héroes prevalece. Destacan Lisann y Colmena, quienes muestran habilidades impresionantes en la lucha.

Luego, llega un nuevo equipo de héroes conocidos como los Discípulos de Ahura, liderados por Ahura, un semidiós con poderes relacionados con la naturaleza. El equipo incluye a Wîsakî, Gorgón, Craising, Lady Kuma, Sasito, Iconologyst, Pink Unicorn, y He-Spider, cada uno con habilidades únicas y motivaciones distintas.

La batalla se intensifica con la llegada de estos nuevos héroes. He-Spider y Iconologyst demuestran una sorprendente coordinación en combate, utilizando sus habilidades para desorientar y debilitar a los Ciber-Golems. Lisann se destaca con su habilidad para transformarse y enfrentar a los enemigos con valentía.

La batalla continúa, y a medida que los héroes se unen, muestran una increíble sinergia en la lucha contra los Ciber-Golems. Cada uno despliega sus poderes con maestría, aprovechando sus habilidades únicas para proteger la escuela Destiny y a sus compañeros.

La batalla alcanza un punto culminante cuando los héroes enfrentan a una horda de más de 50 Unidades Ciber-Golems. Sasito, Lady Kuma, Craising y Pink Unicorn se destacan en la lucha, demostrando su valentía y habilidades extraordinarias. A pesar de la feroz resistencia de los enemigos, los héroes siguen adelante, decididos a proteger a la escuela y a aquellos que dependen de ellos.

La batalla concluye cuando Ahura utiliza su poder para teletransportar a todos a un lugar seguro: el castillo de las Gárgolas en Avalon. Allí, los héroes encuentran un breve respiro y se preparan para enfrentar los desafíos que vendrán.

Los presentes se encuentran de repente frente a la sorprendida mirada de la Reina Milena, la emperatriz de Avalon y reina Gárgola. Su expresión pasa de la sorpresa inicial a una cálida bienvenida, reconociendo a Petra y sus compañeros como aliados.

El ambiente en el majestuoso castillo es palpablemente diferente. El aire está cargado de una energía mística y protectora, y el rugido distante de las Gárgolas guardianas resuena en los pasillos. Los alumnos y profesores de la Escuela Destiny se miran el uno al otro, asombrados por el cambio repentino y la belleza impresionante de Avalon.

Lady Fire avanzó con elegancia, expresando sus respetos a la imponente Reina Milena. A su lado, Pink Unicorn, el hijo adoptivo de la reina, reflejaba en sus ojos la gravedad de la situación. Detrás de ellos, Petra, cuyo anhelo por volver al castillo de las gárgolas resonaba en su mirada, explicó con urgencia la amenaza que se cernía sobre ellos. La Reina Milena, con rostro serio, escuchó atentamente, y en un instante, se formó un consejo de guerra para abordar la peligrosa presencia de los Ciber-Golems.

En medio del tumulto, la ausencia de Ahura no pasó desapercibida. Craising, entre la confusión, preguntó por su paradero. Petra, con un tono cargado de preocupación, respondió que faltaban varios alumnos, y Ala Escarlata y Yago explicaron la situación en la Academia Espectra High. El ataque de los Ciber-Golems y la desaparición de alumnos y profesores en una niebla oscura habían sumido a su escuela en el caos. Se enviaron a la Escuela Destiny en busca de ayuda, sin anticipar la horrenda escena que encontrarían. Wonder-Guy añadió que la misma pesadilla se vivía en la Academia Destiny Marina, donde Spur y Apolo, junto al profesor Mondstroid, enfrentaban la amenaza mientras sanaban de sus propias heridas.

La Reina Milena, junto a su hijo Jacob, príncipe de las gárgolas, y Pink Unicorn, adoptó una decisión firme: enviarían a Petra en busca de Selene. Sabían que necesitarían una cantidad considerable de magia para llevar a cabo un transporte masivo desde la Tierra hacia Avalon, rescatando a todos aquellos que estuvieran siendo atacados por los Ciber-Golems.

Samantha y Lady Fire, conscientes de la urgencia, abandonaron la sala para dirigirse a la tarea de ayudar a curar a los heridos, dejando tras de sí un rastro de determinación en el aire cargado de incertidumbre.

Volviendo a la Escuela Destiny. Ahura había logrado trasportar y poner a salvo a todo y todas, excepto a si mismo. 

Ahura se encuentra solo frente a la abrumadora fuerza de más de cien Ciber-Golems. A pesar de la desproporción numérica, no muestra signos de miedo o duda. Sus ojos verdes, brillan con una determinación feroz mientras se prepara para el enfrentamiento con cierta satisfacción pues no hay niños ni seres queridos cerca.

Para los Ciber-Golems, Ahura representa la amenaza principal. No solo es un ser no humano, sino que su linaje como hijo de la Primigenia Gea lo convierte en una fuerza a tener en cuenta. Es una entidad letal, un semidiós que defiende la esencia misma de la naturaleza.

La batalla se despliega en un frenesí de movimiento y poder. Ahura se mueve con una gracia sobrenatural, combinando su dominio sobre la vegetación y los elementos para enfrentar a los Ciber-Golems. Sus mechas de cabello rosa, naranja y violeta brillan con intensidad a medida que canaliza su energía.

Utilizando su clorokinesis, Ahura hace que las plantas cobren vida, enredándose alrededor de los Ciber-Golems, tratando de restringir su movimiento. Mientras tanto, con un gesto de su mano, invoca una tormenta de elementos: el viento rugiendo, lluvia cayendo y rayos iluminando el campo de batalla.

Con una concentración feroz, Ahura despliega su capacidad de control electromagnético, desorientando a los Ciber-Golems y aprovechando su entorno para lanzar objetos metálicos a velocidades sorprendentes. La electricidad estática chisporrotea a su alrededor, cargando el aire con energía palpable.

Los enemigos no tienen tiempo para reaccionar ante el aluvión de habilidades que Ahura despliega. Su comunicación con la Tierra le permite anticipar los movimientos de los Ciber-Golems, permitiéndole esquivar ataques y contraatacar con precisión.

Con cada movimiento, Ahura se convierte en una fuerza imparable de la naturaleza misma, una amalgama de poderes que convergen en una danza mortal. Aunque enfrenta una cantidad abrumadora de enemigos, no flaquea. Su determinación es inquebrantable, y su propósito es claro: proteger la tierra y todo lo que en ella habita.

Mientras la batalla prosigue, cada movimiento de Ahura es una muestra de su linaje divino y su compromiso con la preservación de la naturaleza. Cada planta que crece y cada tormenta que convoca son testigos de su poder como el Guardián Verde, el Maestro de la Naturaleza, enfrentándose a la oscuridad con una valentía sin igual.

En medio del caos de la batalla, los ojos de Ahura detectan a un joven combatiente enfrentándose valientemente a un par de Ciber-Golems. Es el pequeño Yrihan, un nombre que Ahura recuerda haber leído en los expedientes de la Escuela Destiny. Aunque nunca han interactuado, Ahura sabe que Yrihan es un ciber-mago, un tecnomante y un ciber-telepático de habilidades impresionantes.

Juntos, Ahura y Yrihan forman un dúo formidable. La magia y la tecnología se entrelazan en su danza mortal, cada movimiento sincronizado para derrotar a sus adversarios. Ahura canaliza la esencia de la naturaleza, mientras que Yrihan despliega su asombroso dominio sobre la ciber-magia.

Yrihan, con su piel dorada y ojos completamente blancos, parece una encarnación viviente de la tecnología. Sus conjuros y hechizos fusionan la ciencia y la magia en una sinfonía de poder. Los Ciber-Golems, por más formidables que sean, se ven superados por la combinación de fuerzas entre el semidiós verde y el prodigioso ciber-mago. Yrihan es un Ciber Mago Tecnócrata originario del planeta Tecnerea. Destaca por su habilidad en la ciber-magia, que le permite controlar y manipular tecnología mediante hechizos. Su personalidad ha evolucionado desde su llegada a la Tierra, mostrando aplomo y control, aunque con tendencias autoritarias. Su capacidad analítica y conexión con la tecnomancia lo convierten en un estratega excepcional. A pesar de su aparente frialdad, Yrihan muestra una profunda bondad y una habilidad única para juzgar las intenciones de los demás. Su contribución es clave para la Escuela Destiny  como enlace hacker, desempeñando un papel crucial en la lucha contra las amenazas tecnológicas.

La batalla es una exhibición de habilidades asombrosas. Ahura, con su control sobre la vegetación y los elementos, crea barreras de enredaderas y desencadena tormentas elementales. Mientras tanto, Yrihan manipula la tecnología a su alrededor, desactivando y reconfigurando a los Ciber-Golems con gestos precisos.

La telepatía de Yrihan se despliega con maestría, coordinando movimientos y estrategias entre él y Ahura de manera simbiótica. La comunicación entre ambos es fluida y efectiva, permitiéndoles anticipar y contrarrestar los movimientos enemigos con una sincronización perfecta.

A medida que la batalla avanza, se revelan las capacidades únicas de Yrihan.

El campo de batalla resonó con el estruendo de la guerra. El cielo estaba oscurecido por la horda de Ciber-Golems que se arremolinaban, sus formas metálicas reluciendo con una luz fría y amenazante. En el centro de la tormenta, Ahura, el Guardián Verde, y Yrihan, el Ciber-Mago, se mantenían firmes, listos para enfrentar el embate.

Ahura, con su piel verde y ojos centelleantes, elevó sus manos hacia el cielo, invocando la fuerza de la naturaleza a su alrededor. Raíces emergieron del suelo, envolviendo sus brazos como escudos naturales, y un viento furioso comenzó a girar a su alrededor, listo para responder a su comando. A su lado, Yrihan, desplegó un holograma táctico en el aire. Sus dedos ágiles danzaban sobre los controles invisibles del tecnomante, manipulando la ciber-magia en un delicado equilibrio entre hechizo y código.

El primer embate llegó con el rugido de los Ciber-Golems, una marea metálica avanzando con implacable determinación. Ahura se adelantó, sus manos extendidas hacia el enemigo. Ramas y espinas emergieron del suelo, formando una barrera natural que repelió el embate inicial.

Mientras tanto, Yrihan canalizó su energía hacia el núcleo de su ser. Un destello de luz azulada brilló en sus manos y, con un gesto rápido, desencadenó una cascada de ciber-energía que envolvió a los Golems cercanos. La magia y la tecnología se entrelazaron, desgarrando las defensas de los enemigos con una eficiencia impresionante.

La danza de la batalla continuó, una coreografía mortal de habilidades y poderes. Ahura movía los elementos a su voluntad, convocando relámpagos y vendavales para desorientar a los Ciber-Golems. Yrihan, con su mente afilada como una navaja, desentrañó los códigos que alimentaban a los enemigos, desestabilizando sus sistemas y dejándolos vulnerables.

El dúo demostró una coordinación perfecta, cada uno complementando los movimientos del otro con una precisión milimétrica. Donde Ahura debilitaba las defensas, Yrihan aprovechaba la brecha para lanzar un asalto devastador de ciber-magia. El campo de batalla se convirtió en un escenario de caos y despliegue de poder.

El tiempo pareció dilatarse en medio de la feroz batalla. Cada movimiento era calculado, cada hechizo lanzado con una intención letal. La sinfonía de combate entre Ahura y Yrihan resonó en medio del estruendo metálico y los rugidos de los Ciber-Golems.

Ahura y Yrihan se prepararon para llevar a cabo el colofón final de su asalto. Ahura extendió sus manos, sus dedos destellando con electricidad estática, mientras Yrihan desplegaba un complejo holograma táctico ante él, lleno de códigos y símbolos parpadeantes.

La sinfonía de poder comenzó. Ahura, con su control sobre el electromagnetismo y los campos magnéticos, generó una oleada de energía que envolvió a los restos metálicos. Los fragmentos de los Ciber-Golems vibraron y se sacudieron, atraídos por la fuerza magnética, separándose de las partes de roca y arcilla que los sostenían.

Al mismo tiempo, Yrihan entonó un conjuro en el lenguaje antiguo de su planeta natal. Líneas de código flotaron en el aire, entrelazándose con la energía cibernética que aún resonaba en los despojos mecánicos. Sus ojos brillaron con una luz intensa, reflejando el flujo de información que manipulaba con maestría.

En un destello de luz y energía, los restos metálicos se desconectaron por completo de las partes orgánicas. El campo de batalla quedó ahora dividido entre la frialdad del metal y la solidez de la roca y la arcilla. Entre los despojos metálicos, se vislumbraban fragmentos de cuerpos humanos, recordatorios sombríos de la naturaleza de los Ciber-Golems.

Ahura no perdió tiempo. Con un gesto de su mano, canalizó su potencial geoquinético hacia los restos de roca y arcilla. Una vibración resonó en el suelo mientras la tierra misma respondía a su llamada. La arena brotó de los despojos, extendiéndose y envolviendo las partes inertes con una suavidad sorprendente.

La escena era ahora un espectáculo impresionante: restos de metal yacen en un lado, mientras en el otro, montículos de arena y tierra cubrían las partes orgánicas restantes. Ahura e Yrihan se miraron el uno al otro, la satisfacción y el cansancio reflejados en sus ojos. Habían desmantelado la amenaza, despojando a los Ciber-Golems de su poder y neutralizando su amenaza de una vez por todas.

El campo de batalla, en un pasado escenario de caos y desolación, yacía ahora envuelto en una calma inquietante. En la penumbra, a media distancia, Ahura divisa una figura familiar. Se trata del Profesor Mondstroid, cuya apariencia denota un agotamiento inminente, al borde de la fractura. Yrihan y Ahura avanzan hacia él, capturando su figura debilitada. Ahura infunde nueva vitalidad en Mondstroid con su poder sanador, mientras este último relata con voz fatigada los eventos que llevaron a la desaparición de Apolo y Spur. Una niebla sombría los arrebató sin previo aviso mientras Mondstroid velaba por su bienestar. Al emerger de su refugio, se encontró no solo con los despiadados Ciber-Golems, sino también con la presencia amenazante de agentes gubernamentales humanos.

Ahura, detectando un hilo de sospecha, encomienda a Yrihan la tarea de escudriñar en los archivos de la escuela en busca de información sobre Zaphiro, antiguo discípulo de Ahura. Al mismo tiempo, insta a desentrañar el paradero de las pertenencias de Zaphiro, almacenadas con recelo desde su trágica muerte. En medio de la extraña quietud que envuelve el campo de batalla, se gesta un misterio que demanda respuestas, y Ahura está decidido a desentrañar los hilos ocultos que conectan los eventos recientes con el enigma de Zaphiro.

En el lapso entre la llegada de Ahura y su grupo a la Escuela Destiny para enfrentar a los Ciber-Golems y el momento presente, mientras el conflicto se desataba en Destiny, un caos paralelo se cernía sobre la Academia Espectra High. Esta institución, una escuela secundaria especial dedicada a instruir a jóvenes superhéroes en el uso adecuado de sus poderes, también sucumbía al ataque de los Ciber-Golems.

La Academia Espectra High, una suerte de barrio escolar flotante ubicado a varios kilómetros en el cielo, albergaba viviendas para alumnos y estudiantes, constituyendo toda una ciudad elevada. Para asegurar un lugar en esta prestigiosa institución, los estudiantes debían abonar un precio, simbolizado por una muestra de ADN que la directora y propietaria, la Doctora Espectra, solicitaba como pago "simbólico".

En este escenario elevado, la batalla contra los Ciber-Golems desplegaba su ferocidad en la Academia Espectra High, donde jóvenes superhéroes en formación luchaban para proteger su hogar y sus vidas.

La Academia Espectra es el hogar del Grupo femenino Senshi Divas. 

En el fragor de la batalla, Ultra le encomienda a Yago la misión crucial de dirigirse a la Escuela Destiny para informar sobre la situación. Reconociendo la rapidez y destreza de Yago, lo designa como el mensajero ideal. Ante esta tarea, Ala Escarlata se ofrece voluntariamente para acompañarlo, comprendiendo la importancia de la ayuda mutua en medio del conflicto en la Academia Espectra High. Juntos, parten hacia Destiny, listos para enfrentar los desafíos que les esperan en su camino.

Al otro lado de la acción principal. Vogue está sola, la han arrinconado, Vogue se encontró rodeada, pero su determinación no menguó ni un ápice. Sus ojos castaños brillaban con una intensidad inusual, reflejando la energía que emanaba de su interior. En un movimiento fluido, extendió sus manos hacia los Ciber-Golems que la acechaban, sintiendo la energía solar fluir a través de ella.

Con una exhalación profunda, Vogue canalizó esa energía hacia sus palmas y, en un destello de luz resplandeciente, lanzó una oleada de fuego concentrado hacia los enemigos. Las llamas danzaron y crepitaron en el aire, dibujando líneas ardientes que se acercaron a los Ciber-Golems con una velocidad impresionante.

Los Ciber-Golems reaccionaron con rapidez, moviéndose con una coordinación que indicaba una inteligencia artificial de alta calidad. Se dispersaron en una formación defensiva, sus ojos de cristal antibalas brillando intensamente mientras se preparaban para el enfrentamiento.

Vogue no se amilanó. Con agilidad felina, se movió entre los Ciber-Golems, esquivando los ataques con una gracia que contrastaba con la imponente figura de sus adversarios. Con cada esquivada, su capa de energía solar brillaba más intensamente, alimentándola con cada destello de calor y luz.

La batalla era una sinfonía de movimientos ágiles y explosiones de fuego. Vogue combinaba su habilidad para manipular las energías solares con una maestría impresionante. Formas ardientes danzaban a su alrededor, girando y retorciéndose con una precisión milimétrica mientras se dirigían hacia los Ciber-Golems.

Mientras tanto, los Ciber-Golems respondían con una defensa disciplinada y eficaz. Usando sus armaduras metálicas y habilidades sobrehumanas, intentaban contener el avance de Vogue. Sus movimientos eran coordinados y calculados, una respuesta perfectamente orquestada ante la furia ardiente que se les presentaba.

Vogue se concentró, elevando la temperatura de su cuerpo al absorber más energía solar. Sus poderes piroquinéticos alcanzaron un nuevo nivel de intensidad. Con un gesto determinado, conjuró una barrera ardiente a su alrededor, una coraza de fuego y luz que la envolvía en una cálida protección.

La barrera no solo la protegía de los ataques entrantes, sino que también irradiaba una luz resplandeciente que llenaba el campo de batalla con un brillo ardiente. Los Ciber-Golems retrocedieron momentáneamente, deslumbrados por la intensidad de la luz.

Vogue aprovechó el momento. Con una explosión de energía, concentró todo su poder en un rayo de calor abrasador que atravesó el aire con una rapidez asombrosa. El rayo impactó contra uno de los Ciber-Golems, fundiendo su armadura y dejando al descubierto los componentes cibernéticos internos.

El enemigo caído se convirtió en una amalgama de metal retorcido y chispas, inmovilizado por la intensidad del ataque. Vogue no perdió tiempo y se abalanzó sobre los otros, su fuego ardiente envolviendo a los Ciber-Golems en una danza mortal de destrucción.

Mientras ella misma avisaba a quienes estaban cerca para oírla que esas bestias No tenían vida, no son humanos, solo son arcilla y circuitos, que desataran sus poderes al máximo sin miedo a matar a nadie. 

La batalla era una danza de poder y habilidad, una coreografía de fuego y metal que llenaba el aire con chispas incandescentes y el crujir de la armadura. Vogue luchaba con una determinación feroz, su elegancia y porte distinguido contrastando con la brutalidad del combate.

Uno a uno, los Ciber-Golems cayeron ante la fuerza implacable de Vogue y el poder de la energía solar. Sus cuerpos yacían inertes en el suelo, despojados de la amenaza que habían representado. Vogue permaneció en el centro del campo de batalla, su aliento agitado pero su mirada firme esperando la siguiente oleada de invasores, El estruendo de los pasos metálicos resonaba en el campo de batalla mientras más Ciber-Golems se acercaban a Vogue, su intención de destruirla era palpable en el aire cargado de electricidad. La situación parecía cada vez más desesperada para la valiente héroina.

Sin embargo, en el momento crítico, cuando la presión parecía insoportable, un aura de energía distinta se materializó en el campo de batalla. Draven Alraune, el Verdugo Floral, emergió con una presencia imponente y una determinación palpable. Sus tres ojos, globos oculares violetas y brillantes iris azules, enfocaron la amenaza con una intensidad deslumbrante.

Vogue giró hacia él, su mirada de agradecimiento y alivio reflejada en sus ojos castaños. Sabía que no estaba sola en esta lucha. Juntos, se enfrentarían a esta marea de Ciber-Golems y protegerían el campo de batalla.

La presencia de Draven Alraune era como una ráfaga de aire fresco en medio de la tormenta. Su piel de tonalidad verde y su composición genética única revelaban la fusión de lo vegetal y lo divino en su ser. Era un ser anfibio, con la capacidad de sobrevivir tanto en el agua como en la tierra, una adaptación que le otorgaba una ventaja estratégica invaluable pues también es uno de los Hijos de Ahura. 

Con feroz elegancia, Draven avanzó hacia los Ciber-Golems, su figura imponente proyectando una confianza feroz. En un abrir y cerrar de ojos, se fundió con el agua que lo rodeaba, adoptando una forma líquida que le permitía moverse con una libertad asombrosa. Su control sobre el agua era impresionante, manipulándola con una maestría que dejaba boquiabiertos incluso a los enemigos más formidables.

Mientras tanto, Vogue y Draven formaron una sinergia perfecta. Sus movimientos estaban sincronizados, anticipándose el uno al otro con una precisión impresionante. Vogue canalizaba su energía solar, creando explosiones ardientes que complementaban la habilidad de Draven para controlar el agua y crear embestidas de maremotos.

La batalla se convirtió en un espectáculo impresionante de poderes sobrenaturales y estrategia impecable. Draven desplegaba cepas mortales que se enroscaban alrededor de los Ciber-Golems, inmovilizándolos y debilitándolos. Mientras tanto, Vogue irradiaba una luz resplandeciente que iluminaba el campo de batalla y realzaba la letalidad de los ataques.

Los Ciber-Golems, desorientados y superados en número, se vieron acorralados por la furia combinada de Vogue y Draven. La batalla era una danza de elementos, una exhibición de habilidades que desafiaba los límites de lo sobrenatural.

Con cada movimiento, Vogue y Draven demostraban que estaban a la altura de su reputación como héroes de renombre. Su trabajo en equipo era impecable, complementando y reforzando los poderes del otro. Cada embestida, cada ráfaga de energía, era una afirmación de su determinación de proteger a aquellos que no podían protegerse por sí mismos.

A medida que los Ciber-Golems caían uno a uno bajo la fuerza combinada de Vogue y Draven, el campo de batalla se llenó con una sensación de victoria inminente. Juntos, habían demostrado que la unión de sus habilidades era imparable, una fuerza que desafiaba a cualquier adversario que se les pusiera en el camino.

En el interminable fragor de la batalla, Vogue y Draven permanecían imperturbables, una alianza forjada en la adversidad, listos para desafiar las amenazas incesantes que se presentaban. De entre los retorcidos Ciber-Golems surgieron de la oscuridad Angelón, Hottoro Tashima y Tansha, desencadenando un caos nefasto. Una niebla oscura envolvió a la Academia Espectra, engullendo a alumnos y profesores, entre ellos Trampera, Micelio, la Directora Espectra y Cisne Negro, como si se esfumaran en un parpadeo.

Los tres villanos desataron su furia contra los estudiantes, Apenas pasarían 5 segundos cuando la totalidad de los residentes en la Academia Espectro High desaparecen así sin más, la desaparición de todos en un abrir y cerrar de ojos deja atrás a los Ciber-Golems y a los tres villanos sorprendidos . 

En un giro sorprendente el escenario cambia de localización,

 la bahía junto al Castillo de las Gárgolas en Avalon se convirtió en el punto de reunión. Ahura, Mondstroid e Yrihan también aparecen en ese lugar, seguidos de Lilith, Milena y Selene, acompañadas por los Reyes Oberón y Titania. El conjuro de teletransporte masivo había tenido éxito, llevando consigo no solo a los habitantes de la Academia Espectra sino también a todo el alumnado y profesorado de la "Escuela del Mañana" en Suiza, una institución bajo el mando del profesor Mauro.

Ante la mirada expectante de todos, Draven se aproximó a su padre Ahura. Este, con solemnidad, instruyó a la multitud: "Llevad a los niños a un lugar divertido. El resto de nosotros tenemos que hablar".

Continuara…     

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