La llegada;
Judas Y Chang-he.
En el vasto y enigmático lienzo del cosmos, dos civilizaciones alienígenas, los Endrinianos y los Kronth, emergieron como protagonistas de un conflicto ancestral. Sus planetas, distantes y desconocidos entre sí, habían estado sumidos en una espiral de violencia y hostilidad durante siglos. El telón de fondo de esta confrontación se tejía con los hilos de una guerra implacable que parecía carecer de fin.
La historia toma un giro sorprendente cuando el actual Emperador Endriniano, en un acto que resonaría a través de las estrellas, tomó la decisión de poner fin a la efusión de sangre que había perdurado por generaciones. Su audaz movimiento diplomático consistió en un sacrificio sin precedentes: "regalar" a su propia hija, una princesa de linaje noble, al dictador Kronth. El propósito detrás de este asombroso gesto era forjar un tratado de paz a través de un lazo que trascendería los intereses individuales y alentaría la coexistencia entre dos mundos.
No obstante, tras los lujosos atavíos de esta alianza forzada yacía un oscuro plan que desafiaría la moralidad y la dignidad humana. La princesa, bautizada en los círculos intergalácticos como Chang-he, se encontró en el epicentro de esta trama. Capturada por los Kronth y convertida en un símbolo viviente de supuesta paz, su cautiverio se convirtió en un recordatorio de las concesiones desesperadas que los líderes pueden estar dispuestos a hacer en busca de un futuro mejor. Dado a que la princesa Chang-he iba destinad a convertirse en la Concubina del Dictador Kronth
Los Endrinianos, una especie dotada de una apariencia humana, pero con rasgos singulares que los diferenciaban, enfrentaban a los Kronth, una raza alienígena formidable que imponía respeto con su poderío.
Los Endrinianos, de estatura ligeramente superior a la de los humanos y cuerpos esculpidos en proporciones armoniosas, exhibían una paleta de piel que abarcaba desde tonos pálidos hasta los más exóticos y brillantes, como el azul y el verde. Sus ojos, grandes y expresivos, destilaban una gama de colores vivos. En lo que respecta al cabello, las variaciones eran igualmente notables, manifestándose en una amplia diversidad de tonos y texturas.
La sociedad de los Endrinianos amalgamaba sabiduría científica y disciplina marcial en un equilibrio cuidadoso. Eran una civilización avanzada, consagrada a la obtención de conocimiento y al progreso tecnológico. Apreciados por su aguda inteligencia y su inquebrantable compromiso con la verdad, los Endrinianos se lanzaban sin vacilación a la búsqueda de la expansión de sus fronteras científicas.
Los pilares culturales de los Endrinianos se erigían sobre fundamentos de honor, justicia y ética. La cohesión de comunidad y el espíritu colaborativo impulsaban su esfuerzo conjunto en pos del bienestar de su sociedad y el avance de su civilización. Aunque su naturaleza era pacífica, no renunciaban a la importancia de la autodefensa y la salvaguardia de su mundo y sus compatriotas.
La historia de los Endrinianos arrancaba siglos atrás, cuando su planeta natal, Endrino, languidecía en un estado de decadencia y contienda. En ese contexto, un grupo de eruditos y filósofos se unió en pos de una revolución intelectual y cultural que revolucionaría su planeta, Inspirados por los Anunnakis en su enfoque científico y por los Atlantes en su noción de justicia, los Endrinianos forjaron un renacimiento cultural y tecnológico. En consonancia con el florecimiento de su civilización, los Endrinianos establecieron un equilibrio entre sus logros científicos y su aptitud marcial. Nutrían una tradición de sabiduría y conocimiento enraizada en la curiosidad y el deseo de desentrañar los misterios del cosmos. Adoptaron el modelo de gobierno meritocrático, donde los líderes eran escogidos por su inteligencia y sus logros, no por su linaje. A lo largo de las eras, los Endrinianos se alzaron como una fuerza respetada en la galaxia, forjando alianzas con otras civilizaciones y compartiendo sus adelantos científicos para beneficio mutuo. Su misión primordial abarcaba la exploración, el descubrimiento, así como el mantenimiento de paz y justicia en el vasto cosmos.
En contraposición, los Kronths emanaban una presencia formidable y robusta en el escenario galáctico. Portadores de cuerpos musculosos y atléticos, con una estatura promedio que alcanzaba los 2 metros, su piel escamosa y resistente asumía tonos de verde oscuro o grisáceo. Ojos amplios y centelleantes les brindaban la capacidad de percibir una extensa gama de colores, incluso la luz infrarroja. Sus extremidades eran fuertes y ágiles, manos y pies equipados con garras retráctiles que les conferían versatilidad en diversas situaciones y terrenos. Además, en su forma natural poseen 4 brazos.
Los Kronths también desafiaban las convenciones, poseyendo la habilidad única de metamorfosearse, Además, permanecían inmunes a detecciones telepáticas y escáneres, lo que les otorgaba una ventaja en el campo de batalla. Su habilidad metamórfica les concedía un control sin igual sobre su propio genoma. Literalmente pueden convertirse en cualquiera y nadie aprecia la diferencia. La sociedad Kronth, por su parte, descansaba sobre una estricta jerarquía militar. A lo largo de siglos, habían perfeccionado sus aptitudes bélicas y estratégicas, otorgando primacía a la fuerza y la destreza en el campo de combate. Desde una edad temprana, cada individuo era sometido a un riguroso adiestramiento que forjaba sus habilidades marciales y tácticas.
La cultura Kronth se nutría de la superación individual y la devoción a la raza. Disciplina, honor y valentía eran valores fundamentales. Las confrontaciones y las pruebas de habilidad se convertían en celebraciones ceremoniales, y los guerreros distinguidos eran adorados como héroes. Junto a su encomiable poderío militar, los Kronths enorgullecían de su aptitud tecnológica, siempre inmersos en la búsqueda de formas para mejorar su arsenal bélico y sus vehículos de guerra.
La historia Kronth se remontaba a milenios atrás, cuando su planeta natal estaba al borde de la aniquilación debido a un conflicto devastador. En un estado de desesperación, lograron adquirir tecnología avanzada de una antigua civilización alienígena, la cual les otorgó la capacidad de proteger su mundo y asegurar su supervivencia.
Conforme su sociedad se reponía, los Kronths se expandieron por el espacio, conquistando y colonizando otros planetas. Su enfoque beligerante y su habilidad para unificar facciones rivales los catapultaron a la posición de una fuerza formidable en la galaxia. Durante estas expansiones, se encontraron con otras razas extraterrestres, de quienes adoptaron elementos culturales.
A pesar de su reputación intimidante y enfoque militarista, los Kronths también exploraban vías para establecer relaciones diplomáticas y comerciales con otras civilizaciones. Incluso habían participado en alianzas intergalácticas para enfrentar amenazas comunes, a pesar de ser implacables conquistadores de mundos.
Todo tuvo su génesis cuando la enigmática extraterrestre Endriniara, conocida como Chang-he en el ámbito intergaláctico, se encontraba confinada como prisionera a bordo de la imponente nave de los Kronth, una raza alienígena de notable envergadura. Este inusual cautiverio se erigía como un símbolo de buena voluntad entre dos mundos que buscaban aplacar décadas de tensiones y hostilidades. Chang-he, poseedora de una mente perspicaz y un carácter indomable, trazó un osado plan de escape que, contra todo pronóstico, logró ejecutar con destreza.
Fue así como la oscura y vasta bóveda sideral se convirtió en el testigo silente de su fuga, marcada por el sigilo y la sagacidad. Desarmar las ataduras que aprisionaban sus manos se erigió como un reto que desafió su ingenio, pero finalmente no superó , pero con tenacidad y sus manos atadas logro acometer sus objetivos. Al adentrarse en los pasillos laberínticos de la astronave enemiga, pudo evadir la atención de sus captores, cuya arrogancia los hizo subestimar la determinación de su prisionera. Tomando ventaja de su entorno, Chang-he encontró el camino hacia la cubierta de naves pequeñas y, con la audacia que la caracterizaba, se adueñó de una embarcación de escape.
No obstante, la victoria sobre sus opresores pronto se tornó en un desafío más abrumador. Al maniobrar la nave con sus manos todavía entorpecidas por las esposas, la destreza que había mostrado en su huida se desvaneció en un cúmulo de desafíos inesperados. El control de la aeronave demostró ser una danza incierta entre su voluntad y las leyes de la física que regían el espacio. El resultado fue un aterrizaje forzoso que estremeció la frágil corteza terrestre y se tradujo en un impacto catastrófico en el planeta tierra.
La pequeña ciudad de Denia, ajena a los dramas interplanetarios, se convirtió en el escenario de un evento que sacudió los cimientos de la ciudad. Los edificios, testigos silentes del caos desatado por la llegada de Chang-he, sufrieron estragos inimaginables mientras el cráter resultante engullía la tranquilidad que había reinado hasta entonces. La energía eléctrica, esencial para la cotidianidad moderna, se desvaneció en un parpadeo, sumiendo a la población en la penumbra. La fuente vital de agua también se vio afectada, dejando a la comunidad en un estado de vulnerabilidad insospechado.
En el vértice de este torbellino, Chang-he se encontraba sola y aturdida en su nave averiada. La ironía no escapaba a ella: la libertad obtenida a un precio tan alto se tradujo en una lucha contra fuerzas desconocidas en un rincón remoto de un planeta ajeno. Mientras la ciudad padecía las consecuencias del encuentro intergaláctico, el destino de la extraterrestre y los destinos entrelazados de dos mundos permanecían en un delicado equilibrio.
La multitud se congrega para ver qué ha ocurrido, y Chang-he se pone aún más nerviosa bajo tantas miradas. Aunque sus manos están atadas y amordazadas por un sistema de anulación de poderes, ella es lo suficientemente fuerte y rápida como para intentar destrozar sus esposas contra el suelo, farolas y paredes, causando daños estructurales. La gente se altera al verla, y los policías abren fuego, pero las balas rebotan en ella, hiriendo a algunos agentes.
En medio del caos, Gato y Ultra se encuentran indecisos sobre qué hacer. El combate causa el derrumbe de un edificio, poniendo en peligro la vida de varias personas. Ultra utiliza sus poderes para crear un campo de fuerza y detener temporalmente los cascotes mientras Gato guía a la gente para alejarse del lugar. En ese momento, aparece un quinto joven llamado Spur, quien utiliza sus poderes para intentar capturar a Chang-he con tentáculos salientes de su traje y su cola. La fortaleza de Spur parece igualar a la de Chang-he, y cuando la tira al suelo, el dispositivo que la mantenía aprisionada se parte, liberándola y devolviéndole sus poderes. Sin dudarlo, activa su capacidad energética y ataca a sus oponentes con múltiples rayos de plasma, electricidad y energía radiante.
No muy lejos de ahí se encuentran La super heroína adolescente llamada Poción, y su inseparable amigo Apolo.
Los cuales no tardan en unirse a Spur para ayudarlo.
Mientras tanto, Gato capta las ondas mentales de Chang-he, utilizando por primera vez su poder empático. Siente su pena, angustia, miedo y desesperación. Gato le pide a Ultra que detenga la batalla, y ella utiliza un poderoso campo de fuerza para aprisionar a Poción, Spur y Apolo, separándolos de Chang-he. Gato se acerca a ella, y aunque no pueden comunicarse verbalmente, Chang-he percibe la tranquilidad y paz que Gato emana. En un instante, sus mentes se conectan y se comprenden mutuamente. Chang-he aprende al instante telepáticamente el lenguaje humano, incluyendo el castellano y el valenciano, que Gato habla.
Después de detener la batalla, Chang-he explica a los jóvenes héroes el motivo de su presencia en la Tierra. Les cuenta sobre la guerra entre los Kronth y su propia raza, los Endrinianos(endriniara), y cómo ella fue tomada como prisionera para ser utilizada como ofrenda de paz. Explica que los Kronth son una raza violenta y dominante que ha esclavizado a muchos planetas en su búsqueda de poder y recursos.
Chang-he les asegura a los jóvenes héroes que no busca causar daño a los seres humanos, sino escapar de los Kronth y encontrar una manera de detener la guerra. Les muestra los grilletes en sus muñecas, que son una tecnología avanzada utilizada por los Kronth para anular sus poderes, y les pide ayuda para liberarse de ellos.
Los jóvenes héroes escuchan atentamente y comprenden la difícil situación de Chang-he. Deciden unirse a ella en su lucha contra los Kronth y ofrecerle su apoyo. Apolo utiliza su habilidad para volar y vigilar los alrededores en busca de posibles amenazas, mientras Poción utiliza sus poderes de curación para sanar las heridas de los policías heridos. Gato utiliza sus poderes eléctricos y libera a la chica.
Después del malentendido, los jóvenes héroes y Chang-he trabajan juntos para reconstruir la ciudad de Denia, que sufrió graves daños debido al aterrizaje de Chang-he. A medida que pasa el tiempo, se establece una fuerte conexión entre ellos y aprenden a confiar y apoyarse mutuamente.
Apolo, Spur, Ultra y Chang-He ingresaron a la escuela Destiny como nuevos alumnos, uniéndose a Poción y Gato, quienes ya eran estudiantes allí. Siempre estaban juntos a todas partes, y aunque la gente los llamaba despectivamente "Pequeños Extraños", ellos tomaron ese nombre de manera positiva y decidieron formar su propio grupo o club de héroes juveniles inexpertos, autodenominándose "Pequeños Extraños".
Días después, Spur asistió a clases en la escuela Destiny, pero estaba en una clase diferente al resto de sus compañeros. En su clase, llegaron tres nuevos alumnos llamados Hidra, Ackolyt y Maul, quienes rápidamente entablaron una buena amistad con el equipo. Con el paso de los meses y varios entrenamientos juntos para mejorar sus poderes y habilidades, Hidra, Ackolyt y Maul se unieron oficialmente al grupo.
Ackolyt lleva constantemente una mascara puesta, alega que no puede quitársela, que lo maldijeron con ella.
Los jóvenes intentan ayudarle con esto, incluso alguno de los profesores mas poderosos, pero no hay como quitársela.
Decididos a ayudar a los recién llegados a comprender y controlar sus habilidades, Spur y los demás miembros del equipo se acercaron a ellos. Aunque al principio Hidra, Ackolyt y Maul estaban confundidos y reacios a unirse, finalmente aceptaron después de experimentar un encuentro cercano con el crimen en la ciudad.
A medida que los meses pasaban, el equipo de los Pequeños Extraños se fortalecía con la incorporación de Hidra, Ackolyt y Maul. Juntos, entrenaban incansablemente para mejorar sus poderes y habilidades. Spur enseñaba a Hidra y Maul técnicas de combate cuerpo a cuerpo, mientras que Gato y Ackolyt compartían conocimientos sobre el control de los elementos y habilidades felinas. Apolo entrenaba con Maul para ayudarlo a dominar sus poderes de proyección de energía oscura, y Poción se convirtió en mentora de Hidra en acrobacia y artes marciales.
A medida que el equipo se unía cada vez más, comenzaron a confiar el uno en el otro y desarrollaron un fuerte vínculo de hermandad y compañerismo. Compartieron sus historias personales, desafíos y temores, encontrando consuelo y apoyo en su mutua comprensión.
Continuará.
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